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LAS ORDENES MILITARES

SEGUNDA PARTE

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Por Rafael Abel Díaz Balaguer

 

VI - EL DECLIVE DE LAS ORDENES MILITARES

 

Entre el siglo XIII y XV desaparecieron varias órdenes militares que no tuvieron muchos años de existencia. Sin embargo el acontecimiento de mayor repercusión en la historia de las órdenes militares fue la Bula "Vox in excelso" del 22 de Marzo de 1312, por la que el Papa Clemente V, aprobaba la supresión de la Orden del Temple, cuyo texto aunque no condena a la orden, la suprime, prohibiendo taxativamente a nadie que intente entrar en el futuro en la Orden, o recibir o llevar su habito, o actuar como templario, de hacerlo se incurría en la excomunión ipso facto.

A partir de la etapa renacentista las órdenes militares fueron perdiendo su esencial condición religiosa y en la mayoría de los casos también militar. Los hospitalarios fueron en cierto modo una excepción. Expulsados de Rodas por los turcos, el emperador Carlos V les entregó la isla de Malta en 1530. Tuvieron un papel relevante en la contención del avance otomano por el Mediterráneo y sus galeras participaron activamente en la batalla de Lepanto (1571).

Los hospitalarios, cada vez más secularizados, supieron sacar provecho de la estratégica posición de su isla de Malta y la acabaron convirtiendo en un auténtico emporio comercial y sede de una aristocrática corte de cierta proyección cultural. La ocupación napoleónica de 1798 y la inmediata de los ingleses en 1800, terminaron, sin embargo, por arruinarla. Los hospitalarios no tardarían en instalar la sede central de su gobierno, sin renunciar nunca a su soberanía, en Roma, donde hoy día permanece coordinando labores de tipo humanitario, única seña actual de su identidad originaria.

Mucho más oscura ha sido la trayectoria de la orden de los caballeros teutónicos. Antes de finalizar el siglo XV el reino polaco-lituano les despojó de la Prusia oriental y en Livonia. Los pocos caballeros restantes que permanecieron fieles a Roma, se acogieron en Alemania a la protección de los Habsburgo en cuya familia recayó el maestrazgo. Desde comienzos del siglo XIX quedaron confinados en Austria y reconvertidos en una orden estrictamente clerical y de vocación hospitalaria. Hoy día mantienen su sede en Viena.

El declinar de las Ordenes Militares Españolas se inició con el reinado de los Reyes Católicos. Conseguida la expulsión de los moros de España, hecha la unificación nacional y sin enemigos, las Ordenes Militares dejaban de tener la principal causa de su existencia.

La misión de las Ordenes Militares estaba cumplida: los enemigos de la religión cristiana habían sido vencidos en España, sus guerreros ya no tenían adversario al que combatir.

Disponer de un poder total y absorbente, sin permitir que existiera un Estado dentro de otro Estado. Ese es el motivo por el cual, desde un comienzo y no siéndole ya de utilidad, Fernando e Isabel pusieran todo su empeño en ir minimizando el papel de los señores feudales para terminar anulándolo por completo. Terminada la Reconquista con la toma de Granada, la altivez antigua de la nobleza debió someterse al poder real.

Los tiempos en que los nobles aragoneses se atrevían a enfrentarse a su rey y decirle en pleno rostro "Cada uno de nosotros vale tanto como vos y otros juntos más que vos", habían pasado para siempre. Ni Fernando ni Isabel eran monarcas capaces de doblegarse ante el poder del feudalismo.

Los Grandes Maestres de las Ordenes Militares, esencialmente en Castilla, disponían de un poder enorme y un influjo social importantísimo lo que les permitía alternar con los reyes en un plano de igualdad. Malamente los Reyes Católicos podían tolerar que esta situación siguiera vigente igual al pasado. Así, con habilidad política, incorporaron los Maestrazgos de la mayor parte de las Ordenes Militares a la Corona.

Los cuantiosos bienes de las Ordenes españolas pasaron al poder de la autoridad real y tierras, villas y castillos tuvieron por sus únicos señores a los reyes. A las Ordenes Militares ya no les quedó otra cosa que la denominación de instituciones honoríficas. Por si esto no bastaba, se creo el llamado Consejo de las Ordenes Militares, organismo que en realidad, tan sólo era el conducto por el que a dichas Ordenes les llegaba la voluntad real.


 

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