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Santo Thomas Becket Canciller de Inglaterra

 

Por Nacho Espada

 

Es sin duda Thomas Becket , una de las figuras más controvertidas de la historia medieval inglesa y europea, no sólo por las circunstancias de su canonización sino por la cantidad de opiniones que sobre su figura han hecho los más prestigiosos historiógrafos.

Siguiendo las obras sobre su vida, se coincide en que  Thomas Becket nace en la ciudad de Londres en la calle de Cheapside aproximadamente sobre  1118, y que desde muy joven, su padre un normando libre llamado Gilbert Becket ,hijo de uno guerreros que combatió en Hastings al lado de Guillermo el Conquistador, fue para unos autores salador y pequeño propietario de algunos  negocios, según  otros, fue empleado oficial .

El caso es que desde muy joven ingresó en la Escuela prioral de Merton ,una casa de canónigos agustinos, donde se le dará su primera formación elemental ,aprender los Salmos, latín , las reglas de gramática, ya allí destacó por su fortaleza , memoria pero sobre todo por un fogoso temperamento que era moderado con una gran autodisciplina.

También algunos autores afirman que recibió  formación  o al menos  nociones de caballería, modales corteses, y de cetrería al servicio del señor normando Richer de l`Aglie , a la vez que la formación clerical de Merton.

Cuando finaliza esta primera etapa, los mismos monjes de Merton, aconsejan encaminar sus pasos hacia el estudio de las leyes para aprender Derecho canónico, que le permitiese ejercer como letrado y ser subdiácono para ello se le inscribiría en la escuela de letras de los canónigos de la catedral de  St. Paul.

Es cuando ocurre uno de los hechos que, según la Iglesia católica, marcaría su vida y su futuro.
Fue cuando cayó con su caballo en un arroyo cerca de un molino y estuvo a punto de ser engullido por las aspas de éste ,resultando milagrosamente ileso.

Después de su formación en St. Paul marchó hacia París para el estudio del derecho canónico y civil con los mejores maestros del momento, volviendo como un reputado abogado.

No obstante en primera instancia tuvo que  trabajar para un mercader como contable y escribiente de cartas de índole mercantil, dado que el padre de Thomas perdió la mayor parte de sus negocios  y éste tuvo que ayudar de este modo a su familia.

Como escribiente de caballeros de la baja nobleza vivió la época crispada del reinado de Esteban de Blois y de las pretensiones de llegar al trono de la emperatriz Matilde, hija del anterior rey Enrique I.,de la que su padre era partidario por juramento como otros muchos normandos. Vivió cerca de éstos la provisional sustitución del rey Esteban por los partidarios de ésta y de la casa Anjou. Pero pronto se perdió la causa en 1141 con la restauración del rey Esteban. Y también las esperanzas del joven Thomas de ascender como funcionario real.

 

 

 

 

 

Por medio de su sangre normanda y los contactos de su padre, Thomas consiguió ser presentado como un especialista en el Derecho canónico reputado en París y por su condición de clérigo al Arzobispo de Canterbury, Teobaldo de Bec , el cual le toma a su servicio, distinguiéndose pronto como un hábil diplomático y excelente ayudante.

En 1153, es nombrado archidiácono de Canterbury, llegándose a encargar de la Conferencia de Winchester, en la que se trata de acercar las posturas de los bandos en litigio por el trono de Inglaterra, la del rey Estaban y el aspirante, hijo de la emperatriz Matilde y nieto de Enrique I, Enrique, duque de Normandía y conde de Anjou, líder del partido angevino.

Thomas Becket ,con su don de la previsión y su dominio de los actos jurídico, preparó de un modo hábil para su señor el arzobispo Teobaldo el camino de una paz deseada después de más de quince años de guerra civil y litigios dinásticos.

Así la Iglesia pudo conseguir para finalizar la guerra que se reconociera a Enrique como heredero legítimo al trono del rey Esteban y que el bando angevino reconociera la legalidad de los diecisiete años del reinado de éste para no invalidar ningún acto  del monarca.

A la muerte del rey Esteban, Enrique ,duque de Normandía y Aquitania, conde de Maine y Anjou, fue coronado el 19 de diciembre de 1154 en Westminster , rey de Inglaterra, y el arzobispo de Canterbury, decide proponer a Thomas Becket al  rey ,que le solicita un clérigo inteligente para su servicio.

Una promoción espléndida para un hijo de burgués  que gracias a su formación académica y caballeresca sería un elemento esencial en el asentamiento del poder del joven rey.

El alto, delgado y desgarbado clérigo pronto destacó sirviendo a su rey que le nombró, para sorpresa de los nobles de la corte, Canciller y éste mostró su fidelidad con una notable eficiencia, y a la par , manteniendo un respeto escrupuloso a los derechos de la Iglesia.

Siendo canciller, Thomas, fue un hombre que pese a su disciplina personal , austeridad y castidad ,se dejó llevar por los lujos de la Corte en su modo de vestir, en su modo de agasajar a los magnates y por una pasión por la cetrería y la caza, muy propia de los nobles feudales.

Organizó la burocracia de la Corte real con una gran precisión ,realizando un gran esfuerzo por adecuar el funcionariado a las necesidades del reino. Aumentó el número de escribanos a su servicio, los cuales fueron distribuidos en departamentos que ejecutaban las ordenes reales  y administraban la documentación abundante  en materia legal y diplomática.

Incluso llegó a comandar una mesnada de setecientos caballeros y seis mil cuatrocientos sargentos y soldados de infantería, tropas en 1159 en el Vexin, en una de las numerosas escaramuzas en ese territorio fronterizo con el reino de Francia.

La relación entre el rey y su eficiente canciller, podría considerarse, con las debidas distancias , de amistad y confianza, al menos hasta el momento.

Pronto se observó que el rey como modo de demostrar su soberanía sobre sus vasallos, intentó imponer a los grandes señores eclesiásticos sus ordenes reales ,los cuales  siempre debían de tener una postura los suficientemente firme para guardar los intereses de la Iglesia de Roma pero a la vez flexible para no contrariar al monarca.

Este problema es el que comenzaría a abrir una brecha entre la confianza del señor y su canciller.
A la muerte de Teobaldo, arzobispo de Canterbury en 1161, el rey consideró que podía por fin manejar el estamento eclesiástico y buscó un nombramiento que lo satisficiera , el nombre del canciller surgió ante el desagrado de los Obispos y Arzobispos de Inglaterra, por su carácter de clérigo no ordenado.

Finalmente fue aceptado jurando los votos sagrados ante los jerarcas eclesiásticos  y confirmado por el cardenal de Pisa, enviado especial del Papa Alejandro III.

Y trató de compaginar sus dos cargos hasta que su conciencia de la condición eclesial adquirida recientemente le impidió que obedeciera al rey por encima de la autoridad de Roma y renunció a su cargo de canciller.

El Arzobispo, se convirtió en un hombre de gran santidad, devoto y por encima de todo, y para sorpresa del rey Enrique II, en un defensor feroz de los intereses de la Iglesia independientes del poder temporal del rey de Inglaterra.

Ante todo el rey enfureció al ver que su plan de controlar al clero se desvanecía ante la oposición del arzobispo, propuesto por él.

Simplemente Thomas Becket decidió que su obediencia a partir de entonces sería para Dios y su representante en la tierra en Roma y obviar los intereses del “rex”.

El rey utilizó a aquellos obispos y arzobispos más leales a él para desacreditarlo y deponerle de su sede eclesial.

Por otro lado trató el rey de imponer su “autoritas”sobre los clérigos, canónigos y demas miembros de la comunidad religiosa y su jurisdicción para encontrarse con la enconada oposición de Becket que jamás renunció a que los casos que afectasen a religiosos se juzgaran bajo jurisdicción eclesiástica.
Esto tuvo como consecuencia, el enfrentamiento entre los grandes señores feudales seglares y los eclesiásticos por la invasión de competencias de unos , los seglares, sobre los otros siguiendo a su rey, y como se ha mencionado anteriormente  una profunda división en el seno de los magnates de la Iglesia inglesa.

En 1163,comenzó el enfrentamiento abierto entre el monarca y el arzobispo que desembocaría en tragedia.

El rey de Inglaterra presionó al Papa Alejandro III ,exiliado en Francia, para que desautorizara sus actuaciones, sus correligionarios de  otras sedes le pidieron  que rectificara e hiciese las paces con el rey.

Continuas retractaciones de Thomas por orden del Papa en materia de vasallaje hacia su rey, no impidieron que se continuase el conflicto, ya siendo conocido por parte de todos la animadversión entre el rey y su antiguo canciller en rebeldía hacia él.

Aunque sus obispos le pidieron que dimitiese, el se negó y se reafirmó en su servicio a la Iglesia antes que al poder temporal, demostrando una entereza que sorprendió a sus contemporáneos, admiró a sus fieles y provocó tantos odios entre los señores feudales.

Esto desembocó que ante la amenaza latente hacia su persona y para impedir el perjuicio hacia la Iglesia en Inglaterra, dejó su sede y se autoexilió, buscando la defensa del Papa en Francia.
La curia romana la recibió con admiración y el apoyo personal del Papa, renunció a su sede y después el Papa lo volvió a nombrar arzobispo de Canterbury directamente, ya nadie podría disputarle su dignidad si no era el propio pontífice.

En 1166,con sus poderes excomulgó a todos aquellos seglares que expropiaron feudos dependientes de Canterbury e incluso al Obispo de Salisbury, mientras seguía fuera de su sede .
En 1168 por intercesión de nuevo del Papa y el rey de Francia ante el rey de Inglaterra y la petición de sus clérigos, y magnates eclesiásticos dependientes de él, se buscó la paz entre ellos. Siguió el arzobispo reafirmándose en su decisión de no poner la Iglesia bajo el yugo del poder temporal y se empezó una leyenda entre los fieles y feligreses cristianos que lo llevarían a  la santidad.
En 1169 llegó a excomulgar al obispo de Londres y demostró que no iba a dejar de reafirmarse en la independencia de la Iglesia frente al rey de Inglaterra acabando con el movimiento cismático de algunos magnates eclesiales del reino.

En honor de santidad residió en París bajo la protección del rey Luis de Francia y después de seis años de exilio y tras entrevistarse varias veces con Enrique II y varias negativas en 1170, hizo las paces, jurando vasallaje de los feudos de  Canterbury y ofreciendo su consejo al rey como gobernante de la Iglesia de Inglaterra. Y regresó a Inglaterra en olor de multitudes por el pueblo.
De todos modos el Arzobispo siguió haciendo gala de su independencia y esto lo tuvo muy presente el rey el cual de un modo equivocado lanzó invitaciones a sus caballeros para acallar su voz.
Varios de esos caballeros perjudicados el día 29 de Diciembre de 1170, se dirigieron a Canterbury donde se encontraba el Arzobispo. Los sacerdotes, para proteger a Thomas le forzaron a refugiarse en la Iglesia pero este les prohibió bajo obediencia cerrar la puerta: "Una iglesia no debe convertirse en un castillo" les dijo.

En la penumbra de la iglesia, los caballeros reclamaron: "¿donde está el traidor, donde está el arzobispo?". "Aquí estoy", dijo Thomas, "No traidor, sino un sacerdote de Dios. Me extraña que con tal atuendo entren en la iglesia de Dios. ¿Que quieren conmigo?" Uno de los caballeros levantó la espada como para atacarle, pero uno que andaba con Thomas le protegió del golpe con el brazo.

Los cuatro caballeros arremetieron entonces juntos y le asesinaron en los peldaños de su santuario. Mientras moría bajo los golpes,  dijo: "En tus manos, Oh Señor, encomiendo mi espíritu".  Sus últimas palabras, según un testigo, fueron: "Muero voluntariamente por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia".., Tenía 52 años.

Con un pueblo llano en Inglaterra escandalizado y con el temor en el cuerpo eclesiástico,
la noticia del asesinato de un arzobispo recorrió velozmente Europa causando horror y espanto en todas partes. El rey Enrique fue forzado a hacer penitencia pública y construir un monasterio en Witham, Somerset.

El Papa Alejandro III lanzó excomunión contra el rey Enrique II, el cual profundamente arrepentido estuvo dos años haciendo penitencia y en el año 1172 fue reconciliado otra vez con su religión .
Tres años después el Sumo Pontífice lo declaró santo, a causa de su martirio y por los milagros que se obraban en su sepulcro. Dicen los archivos eclesiásticos que hasta 703 se documentaron para iniciar el proceso de santificación.

No obstante, sirvió para reforzar el poder espiritual del Papado ante los monarcas europeos la postura de Thomas Becket y de la independencia de los magnates eclesiásticos en el reino de Inglaterra, tomando el resto de reinos y principados en consideración, las consecuencias sociales que conllevaba la oposición ante la autoridad moral de la Iglesia católica en el siglo XII.