Qabbalah es la sabiduría que lleva a percibir y experimentar la Divinidad en el mundo. Y por otro lado, éste parece ser el tiempo y la época en que la gente se interesa más por la dimensión interior de la realidad. Todo ello es algo que se refleja y enseña en la Toráh por medio de los escritos de Qabbalah.
El objetivo principal de la Qabbalah es acercarse a Dios, Creador del universo. Para llegar a ese objetivo, uno tiene que comprender intelectualmente las etapas de la recreación continua de la realidad; pues en cada instante, Dios crea toda la realidad de nuevo. Y comenzamos a darnos cuenta de ello, por medio de la apercepción intelectual de cómo tuvo y tiene constantemente lugar, el despliegue creativo de la eterna creación del universo, por medio de la comprehensión del proceso creativo. Al propio tiempo, esta etapa intelectual es enriquecida una etapa anímica y práctica, es decir, una etapa en la que el Cabalista, mediante determinadas prácticas diarias, sintoniza su alma con Dios para trascender los horizontes de la FORMA.
Por otro lado hemos de saber que, la Qabbalah es la tradición mística del pueblo hebreo, llegada a nuestros días, tras atravesar los niveles de la revelación, incluso anteriores al tiempo de la entrega de la Toráh. Y para ello, nuestros Patriarcas Abraham, Isaac y Jacob sirvieron y adoraron a Dios, de modo que se hicieron merecedores, por su virtud y sinceridad en su deseo, de acercarse a Él y recibir una grande y profunda comprensión de la Divinidad.
Abraham, Sefer Yetzirah y los 32 Senderos de Sabiduría
Abraham, el primer hebreo, dedicó su vida a vivir con Dios. En mérito de su gran devoción y autosacrificio, Dios le reveló profundos secretos de la creación, permitiéndole experimentar lo que él deseaba, estar cercano a Dios.
La primera obra acerca de la Qabbalah, el Sefer Ietzirá, el Libro de la Formación, es atribuida al patriarca Abraham. Este texto básico de Qabbalah explica los 32 senderos de sabiduría, todos ellos operativos y funcionales en el proceso de la creación. Los 32 senderos están compuestos por 10 Shefiroths o numeraciones -luces Divinas- y los 22 hyeroglifos del Alefato, que actúan como canales de entonamiento con las potencias de Dios, mediante el vehículos de sus Huestes, esto es: Nombres Divinos, Arcángeles, Ordenes de Ángeles, Ángeles y Espíritus. Estos son los bloques básicos llamados recipientes, con los que se forman todas las combinaciones y permutaciones con los cuales Dios creó el mundo mediante "palabras".
La Qabbalah enseña que esas palabras, permutaciones y combinaciones de letras, son los instrumentos con los cuales el proceso creativo se lleva a cabo. El principio de comprehensión del proceso creativo está ampliamente expresado en el Sepher Yetzirah, o Libro de la Formación, atribuido a nuestro Padre Abraham.Abraham legó su sabiduría a su hijo Isaac, que a su vez se la dejó en heredad a su hijo Jacob, y éste, con toda suerte de métodos la dejó en heredad a las 12 Tribus. Después de siete generaciones a partir de Abraham, por su mérito y el de los Patriarcas que decidieron ser uno con Dios, fuimos meritorios de recibir la Toráh en el Monte Sinaí.
La Torá que recibimos allí tiene dos dimensiones:
- El cuerpo: compuesto por las leyes y la voluntad de Dios. Estas leyes expresan el deseo de Dios para con su pueblo, de modo que éste sea su Servidor y Continuador de su divina experiencia.
- El alma: compuesto por la Qabbalah, como método de interpretación moral, filosófico y religioso, de la Torah; compendio a su vez, de toda la Sabiduría e Inteligencia que nadie sea capaz de imaginar. La Qabbalah misma tiene múltiples dimensiones, una dentro de la otra. Hay misterios secretos, misterios de misterios, y muchas dimensiones del alma dentro del alma. El alma en sí misma posee cinco niveles, uno incluido en el otro. El primero físico, el segundo intelecto-espiritual, el tercero religioso, el cuarto vital, y el quinto, mistérico.
El cuerpo de la Toráh es la manifestación de la voluntad de Dios hacia nosotros, y el alma de la Toráh es cómo Dios opera en la creación. Dios nos brinda este conocimiento a través de un camino muy profundo y específico, porque decidió que seamos parte y socios Suyos en el proceso de la creación; y es por ello que deseamos realizar ardientemente su voluntad en el mundo.
Cumplimos Su voluntad cuando ejecutamos los mandamientos de la Toráh, mientras que el espíritu y la intención de practicarlos es para convertirnos en socios Suyos en el continuo proceso de la creación, a objeto de traer más luz al mundo. Esta luz es más elevada que la luz que conocemos, incluso en el mismo acto de creación; es una luz trascendente, infinita y por encima de la creación; luz que pasó a ser parte de nuestra conciencia activa con la entrega de la Toráh.
Los Maestros de la Qabbalah a través de los siglos
Aproximadamente en el año 100 de la era común, le fue dado a Rabí Shimon Bar Iojai (Rashbi) el permiso y poder de los cielos para revelar completamente, discutir y enseñar explícitamente, los intrincados caminos de las enseñanzas de la Qabbalah. Explicó las funciones de todas las Shefiroths, y cómo ellas se manifiestan en cada versículo de la Toráh, y en cada fenómeno de la naturaleza. El texto clásico de Qabbalah, escrito por Rashbi, es el magnífico Sepher HaZohar, el Libro del Resplandor, y contiene las revelaciones de la Qabbalah de Rashbi, como fueron enseñadas a sus discípulos.
Más de mil años después, vino al mundo otra gran alma, Rabí Itzjak Luria, el Arizal. En su profundo estudio del Zohar, reveló más dimensiones interiores de la sabiduría de la Qabbalah, las cuales no están explicitas en la lectura literal del Zohar perse. Hay una cantidad enorme de trabajos del Arizal, que explican las etapas de la creación, los mundos y figuras que interactúan en el acto de creación, los secretos del alma, el propósito del alma en el mundo, la caída del alma desde Adán en adelante, y la rectificación del alma o reencarnación de generación en generación. Estos profundos secretos de la realidad, son discutidos en profundidad y detalle en sus escritos. Fue merecedor de esto por haber dedicado su vida con gran sacrificio a entender el Zohar de Rashbi.
Dos siglos más tarde nació el Baal Shem Tov, (Besht). Reveló una dimensión de la Qabbalah totalmente nueva y profunda. La Qabbalah del Besht, conocida como Jasidismo, es el alma del alma de la Toráh. La Qabbalah es el alma de la Toráh, y tiene su propia alma: el Jasidismo.
La gran innovación del Besht, es no sólo poner dentro del foco de la mente y el corazón, las varias etapas de la creación y la luz Divina que se manifiesta en ellas, sino también en el foco real de la conciencia del alma judía, la esencialmente trascendental luz de Dios, la luz infinita que estuvo (y está) presente antes que empiece realmente el proceso creativo. Este comienza desde una etapa inicial conocida como tzimtzum -contracción de la luz infinita- con la finalidad de producir un vacío en el que luego Dios crea todos los mundos, a través de los sucesivos pasos que llevan a nuestro presente estado de más bajo nivel de energía que es nuestra realidad.
Antes de la contracción inicial, está presente la luz infinita de Dios. A pesar de esta contracción la luz infinita permanece, mas se vuelve invisible a nuestros ojos. La Qabbalah del Besht se ocupa de volver visible ese infinito invisible. Junto con la luz infinita, viene la sensación actual de la presencia definitiva de la unidad verdadera y absoluta de Dios y Su esencia.
La finalidad de todo esto, es acercar los días del Mesías, que es el propósito final de la creación: hacer de nuestro mundo una morada para la esencia absoluta de Dios. Esta es la culminación de la revelación de la Qabbalah, y de la que el Mesianismo, versus, cristianismo, tiene aún mucho que decir, y no precisamente por las instituciones preestablecidas.
¿Cuál es el propósito de la Qabbalah y cómo puede afectar mi vida?
El objetivo de la Qabbalah, es volverse uno y socio con Dios en el proceso creativo, y en especial en su propósito, lo que significa hacer de este mundo una morada para la Luz Infinita de Dios y Su Esencia Absoluta. Claramente, cuando uno se dedica a este estudio y sabiduría, día a día y hora tras hora, refina su personalidad y sus rasgos de carácter, de modo que uno se esté conduciendo cerca de Dios. Como dicen nuestros sabios, "así como Dios es misericordioso, tú debes ser misericordioso".
Dios tiene atributos que se manifiestan y revelan en la realidad. Toda la Qabbalah es el estudio de Dios, dirigido finalmente hacia Su Divinidad, como así también consiste en ser capaz de emular a Dios en nuestras vidas. Se hace evidente así, que cuanto más uno estudia Qabbalah en forma correcta, se vuelve más cercano a Él, y por tanto, debe hacerse notar en todas las esferas de la existencia del ser. Todos sus atributos y características se inspiran en Dios y la Divinidad.
Cuando el alma se vuelve una con esta sabiduría y comprehensión, cambia todo sus patrones de vida, desde la conciencia de la mente hasta las emociones del corazón y su comportamiento.
El estudio de la Qabbalah, depende de la devoción y el deseo sincero del corazón del estudiante. Este es un prerrequisito: el deseo sincero del corazón de acercarse a Dios. También depende de una revelación desde lo alto. El comienzo de la conciencia judía es el deseo de acercarse a Dios, y por este mérito con el correr de las generaciones, se produjo un incremento de revelación desde las alturas. La revelación definitiva, depende de cuán sinceramente deseamos estar cerca y ser uno con Dios, y esta es la única la revelación del Mesías, el Cristo, al que todos estudiamos en los Evangelios