No olvidemos que estos libros son obras de arte, tanto en la actualidad como en la época en que fueron hechos.
Estaban reservados solamente para unos pocos, en un principio para estudio de los religiosos, posteriormente fueron objeto de deseo para la nobleza y comerciantes de éxito.

En la Edad Media pocos sabían leer y escribir, los reyes firmaban con una cruz….

Durante más de mil años la escritura fue patrimonio de los monjes. A lo largo de los siglos XII y XIII comienza ha haber una demanda creciente de libros, debido a la aparición de la universidad europea, los copistas no daban abasto. El papel se empieza a utilizar de forma masiva en estos años. A mediados del siglo XV  Gutenberg  mecanizó la impresión.

Beatus de Liebaja, Codex Urgellensis. (Miniatura 30)
Como guerreros curtidos por el paso del tiempo siguen fieles a su razón de ser, son capaces de ponernos en contacto con personas que existieron hace siglos y sintieron la necesidad de que sus conocimientos y pensamientos no se perdieran con ellos.
Libros y documentos que fueron escritos para que nosotros los leyéramos. Todos tienen su historia, todos han pasado por aventuras, riesgos y peligros que están deseando contarnos, solamente esperan el momento y a la persona adecuada que acercándose a ellos quiera escucharlos.
Siempre han sido un objeto único, irrepetible aunque sí susceptible de copia. Objetos costosos y custodiados como un tesoro.
Descansan, duermen fieles durante siglos a su cometido, siempre en silencio, solícitos ante cualquiera que tenga curiosidad, necesidad de verlos y tenerlos. Llenos de sabiduría, conocimientos e ideas. Unos entre polvo y telas de araña, otros encerrados en cajas y los menos entre algodones.

Durante el siglo XII comienzan los libros a introducirse en el mundo secular, dando como resultado talleres laicos con escribanos profesionales que competían con los scriptoria monásticos. En el siglo XIII aparecen libros ilustrados de contenido secular como: crónicas de casas reales, tratados de moral, libros de torneos, etc. La aristocracia consume libros de canciones, libros de viaje, vidas de santos. El mejor ejemplo de libros dedicados a la devoción privada son los “Libros de horas” muy populares en el siglo XV.

En su elaboración se podía llegar a tardar años, debiendo participar varios especialistas en distintas artes y oficios, desde el curtidor de la piel hasta el copista, pasando por el iluminador, miniaturista, encuadernador, etc. que en ocasiones podían ser incluso la misma persona.
Codex Calistinus
Libro de Horas de Alejandro VI
Nada específico puede generalizarse al resto en lo que a la forma de hacer un manuscrito medieval se refiere. No perdamos de vista que los manuscritos medievales se producen a lo largo de casi quince siglos desde la caída del Imperio Romano hasta el Renacimiento.

En ellos se encierra una cantidad de información tremenda, podemos ver los paisajes donde caminaban, donde y como vivían, las ropas y vestimentas, los útiles de trabajo, las armas, los objetos cotidianos de aquellas gentes, vasos, platos, cubiertos, perolas y pucheros, herramientas de trabajo, juegos, fiestas, instrumentos musicales, …. En fin son instantáneas del pasado.

Beato de Liébana. Códice de Navarra

En los textos y en particular en las miniaturas se utilizaban, desde pigmentos locales, hasta otros traídos desde los confines del mundo conocido, para darles mayor esplendor, en algunos libros se incluía plata y oro en las miniaturas y textos. En cuanto a la encuadernación se utilizaba madera, cuero, terciopelo, etc. siendo enriquecidos con herrajes de hierro, bronce, plata, oro, perlas y piedras preciosas.

Como soporte, en occidente, se generalizó el uso desde pergaminos y vitelas hasta papel, aunque en sus comienzos en la Edad Media se pudo escribir en papiro, pero este material era más frágil y fue utilizado más o menos ocasionalmente hasta el siglo VII o incluso hasta el VIII. Aun siendo el papiro barato de fabricar y apropiado para escribir en rollos, no es adecuado para ser encuadernado

en forma de libro, pues las páginas se rompen cuando son pasadas repetidamente. Aun siendo barato de fabricar no deja de ser un material importado, por lo que solía ser caro siendo este otro motivo mas para que no se generalizara su uso.

Otra ventaja del pergamino sobre el papiro es que se podía escribir por las dos caras y no embebía la tinta, por lo que la escritura se podía ilustrar.

Biblia Visigótico-Mozárabe de SanIsidoro de León

Desde la época romana se escribía en rollos de papiro, pero estos eran muy voluminosos (“volumen” en latín) y difíciles de manejar.

Sobre el siglo IX empezaron a plegarse los manuscritos en forma de acordeón. Y posteriormente se utilizaron hojas de pergamino cosidas al estilo de los “codex” romanos, momento en el que nació el libro.

Pues bien, si me lo permitís, iremos acercándonos a algunos de ellos para ver que nos cuentan, intentaremos conocer algo de su historia, desde como nacieron, quienes los escribieron, poseyeron y custodiaron.

En la actualidad pocos tienen acceso a estos libros, por lo que apoyándonos en la ciencia y en las nuevas tecnologías, se han creado los libros facsímiles.

¿Qué son los facsímiles?, pues libros que intentan ser reproducciones lo mas fieles posibles de los originales, tanto en forma, tamaño, peso, olor, color e incluso materiales.

Evidentemente uno de los motivos que mueven a las personas que los hacen es el económico, pero quiero pensar que en todos ellos hay un romántico, tienen una sensibilidad especial ante la belleza y sobre todo un gran respeto.
Cuando tienen el original en sus manos en la cara les aparece una expresión especial, no parece que cojan un objeto, realmente parece que acarician algo sagrado, los ojos les iluminan el rostro y casi sin darse cuenta se van aislando del entorno y te das cuenta de que son atrapados por el libro.

Con sus facsímiles les pasa algo parecido, pero la expresión de su cara es de orgullo, hablan de él como si fuera un hijo, como si parte de ellos estuviera impreso entre las páginas.

Les cuento esto por que nos vamos a adentrar en un mundo mágico, muchas veces ambiguo, secreto y otras lleno de luz, claridad y precisión, donde nunca queda nada al azar y donde todo tiene una razón de ser.

No me extiendo más aunque procuraré atraer su interés, a lo largo de próximas entregas, contándoles mis experiencias, conocimientos y vivencias sobre este apasionante mundo

Biblia de Tours
Rosario de Juana la Loca

 
Esos queridos olvidados
Codex Bíblicus Legionensis

 

ESOS QUERIDOS OLVIDADOS

Por Celestino Conesa García