En la Ciudad de Burgos, en el claustro bajo de su magnifica catedral, pudimos disfrutar de una exposición que si bien no destaca por la cantidad si es de alabar por la calidad de lo expuesto y por su excelente organización.
Esta muestra es parte de los actos organizados para conmemorar el VIII Centenario del Cantar de Mio Cid.
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Foto de la espada Tizona
Después de entrar en materia con una proyección sobre la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, contada en primera persona, accedemos a la primera sala que, como no puede ser de otra manera, custodia objetos que fueron del Cid destacando la famosa Tizona, adquirida hace poco por la Junta de Castilla y León y la Ciudad de Burgos y que tanta polémica a levantado recientemente sobre su autenticidad. Vemos también en esta sala la “Cruz de las Batallas”, que acompaño en más de una ocasión al Campeador al combate y que se venera en la Catedral de Salamanca.
En las siguientes salas disfrutamos de objetos cotidianos de la época, tanto cristianos como musulmanes, libros, cerámicas, ajuares, monedas, …
Nos encontramos con una parte dedicada a la guerra, con su correspondiente proyección, y con las armas habituales tanto de las mesnadas como de los caballeros.
Destaca un apartado dedicado a las tres religiones monoteístas.

La segunda parte de la exposición queda bien diferenciada de la primera; accedemos a ella después de ver y escuchar una narración del monje que escribió el Cantar e inmediatamente se entra en una zona de luz tenue (para proteger lo expuesto) que hace que en el visitante florezca un sentimiento combinado de respeto y admiración hacia lo que ven sus ojos. Nos encontramos ante una magnífica colección de libros relacionados con la historia y leyenda del Cid; no puede faltar el Cantar de Mio Cid, la Historia Roderici , Las mocedades de Rodrigo, El Cantar de Roncesvalles y tantos otros, …
Finalizamos la exposición transitando entre obras de arte cuya temática sigue siendo el Héroe castellano.
Una vez fuera no podemos sino visitar la Catedral y, ante la humilde tumba de Rodrigo Díaz de Vivar, presentar nuestros respetos “al que en buena hora nació”.
Conviene señalar el gran interés suscitado por esta muestra entre la población burgalesa y foránea, el tiempo en la cola de espera para el acceso rondaba la hora, y a causa de tan soberbia acogida la organización amplió el plazo de visita un mes más.

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