El monasterio femenino de San Daniel está situado en el valle del mismo nombre, a unos dos kilómetros del monasterio de Sant Pere de Galligans, fuera de las murallas de la ciudad.

Este es el único monasterio benedictino femenino de época medieval, que junto con el  de Sant Pere de les Puelles de Barcelona, se ha conservado hasta hoy. Está emplazado en el mismo lugar en que fue erigido originariamente, en el valle de San Daniel, cerca de la ciudad de Girona.

En el año 1015 el obispo de Girona Pere Roger de Carcassona, vendió la primitiva iglesia de Sant Miquel con el terreno que tenía anexo a su hermana, la condesa Ermessenda, y a su marido Ramón Borrell I por cien onzas de oro, que el obispo destinó a las obras del nuevo templo, el cual tenía que sustituir a la catedral, medio arruinada hasta el punto que los días de lluvia no podía celebrar los oficios litúrgicos.

En el año 1020, reedificada la iglesia, la condesa estableció una comunidad de monjas benedictinas, presidida por una abadesa con clérigos a su servicio, dotada por la misma condesa y su hijo Berenguer Ramón con bienes en Montfullá, Vilablareix, vilademuls y otros lugares. En el año 1128 la comunidad, que ya actuaba normalmente, tuvo que pleitear con Guillem Bernat, el cual intentaba apoderarse de los bienes que el monasterio había recibido. En la sentencia firmada el 22 de agosto, entre otros por el conde Ramón y el obispo Berenguer, se hacía constar que se habían leído las escrituras de donación que los condes de Barcelona, habían hecho al monasterio.

Inicialmente la comunidad tenía unas seis monjas, en el siglo XIII ya eran doce, y en el año 1342 la veintena; todas ellas eran hijas de la nobleza ó de casas pudientes, dentro de la tradición de la regla benedictina.

La iglesia tiene una pequeña cripta, donde se venera el cuerpo del mártir San Daniel; transportado según una antigua tradición desde Arlés Provenza. El cuerpo del santo está guardado dentro de un maravilloso sarcófago gótico, obra del maestro Aloy en el año 1345, a instancias del obispo Arnau de Mont-Rodon, muy amante de las tradiciones y el culto de santos Gironins, a menudo imaginarios.

En el año 1640, las monjas tuvieron que abandonar el monasterio y refugiarse en Girona. Lo mismo ocurrió durante la famosa invasión napoleónica, convirtiendo el monasterio en hospital por las tropas francesas.

El estado confiscó el monasterio en el año 1835, siendo la exclaustración muy pasajera, la comunidad que nunca se dispersó, retornó consiguiendo superar los efectos de la desamortización. Durante la guerra civil de 1936-39, el monasterio fue abandonado de nuevo, retornando las monjas después. Actualmente se mantiene una comunidad de trece monjas.

El monasterio de San Daniel es un conjunto de edificaciones de épocas diversas, que conserva parte de las estructuras originales, especialmente la iglesia y el claustro. Es probable que debajo de las edificaciones monásticas actuales, se puedan identificar elementos de altomedieval, como una puerta que se conserva en la fachada norte principal del conjunto monástico, la cual responde plenamente a las formas constructivas del siglo XI.

La iglesia monástica de San Daniel es un edificio de planta de cruz griega, de una sola nave, con un transepto de brazos muy desarrollados, de los cuales el correspondiente al lado sur fue totalmente transformado en época gótica. Suprimiendo la absidiola, que debía de ser parecida a la que se conserva en el brazo norte, de planta semicircular. El ábside principal que encabezaba la nave, fue sustituido en el siglo XVII por el actual presbiterio, acabado también en un ábside semicircular, que no podemos confundir con el original.

La nave y los brazos del transepto están cubiertos con vueltas de cañón, de perfil semicircular, mucho más alta la de la nave, formando en su intersección un crucero cubierto con una cúpula sobre trompas, manifestándose exteriormente como un campanario octogonal.

Esta cúpula presenta la particularidad que en la base, sobre las arcadas que abren los brazos del transepto y por debajo del nivel de las trompas, los muros norte y sur están ornamentados por un friso seguido de arcuaciones lombardas, de mucho relieve.

Los arcos que delimitan el crucero, arrancan de esculturadas impostas de medidas grandes, de las cuales la correspondiente al pilar sur-oeste es la única original, mientras que las otras, están muy restauradas ó son totalmente nuevas. En los arcos que abren los brazos del transepto, no se conservan las impostas, a la altura del arranque de los arcos hay unos grandes sillares totalmente repicados, los cuales podrían corresponder a unas impostas destruidas.

El arco presbiteral que abre la absidiola norte, también arranca de esculturadas impostas, que como las de la nave, son de grandes dimensiones. El tambor de la cúpula presenta una ventana de doble derrame en cada cara; la de

levante se completa con dos ojos de buey circulares, los cuales ocupan los riñones del arco que abre el presbiterio.

En la fachada sur de la nave se abre una puerta, original pero muy restaurada, flanqueada en un nivel más alto por dos grandes ventanas de doble derrame. Otra ventana de las mismas características, actualmente emparedada, está situada en el muro de poniente del brazo norte del transepto, donde también hay una puerta que, sí corresponde a la obra original, está totalmente modificada.

La puerta principal del templo, está situada en la fachada de poniente de la nave, y sobre ella se abre una ventana de doble derrame.

Exteriormente la iglesia de San Daniel, queda prácticamente escondida por los cuerpos que se han ido añadiendo, de la cabecera original nada más es visible una parte de la absidiola norte. Donde se conserva parte de la decoración formada por arcuaciones en serie de dos.

La fachada de poniente de la nave, visible en parte, presenta una elaborada composición axial, formada por la puerta, la ventana de doble derrame muy esbelta y un plafón superior, ornamentado con arcuaciones lombardas, en dos series de tres, a los lados, las cuales flanquean el plafón central, con un solo arco, que enmarca el ojo de buey.

El elemento más vistoso exteriormente del conjunto, es el cimborio que corona la cúpula del crucero, de planta octogonal dividido en dos pisos por series de tres arcuaciones lombardas. Las caras del octógono correspondientes a las naves, presentan en el segundo piso una ventana geminada con columnas de capitel mensuliforme muy desarrollado, mientras que las otras caras son totalmente ciegas.

La iglesia de San Daniel es un edificio de gran interés, para el estudio de la arquitectura de principios del siglo XI, así como del proceso de asimilación de las formas lombardas, por parte de los constructores del país.

El claustro del monasterio de San Daniel, está situado en el ángulo que forman la nave y el brazo sur del transepto, donde se abre la puerta actual que comunica el claustro con la iglesia.
Su forma es la de un rectángulo muy alargado, a causa probablemente de la necesidad de adaptar la construcción del claustro, a las preexistentes del siglo XI, las cuales se hacen evidentes en la fachada norte del conjunto.

El claustro actual sigue los modelos constructivos de los claustros de finales del siglo XII, y principios del siglo siguiente, con una fuerte uniformidad en la temática de los capiteles. Sus galerías están cubiertas con vueltas de cañón, de perfil semicircular, los porches están formados por una doble ringlera de columnas con pilares macizos. La estructura de las columnas, sigue las proporciones más habituales de los claustros tardíos.

La decoración escultórica del claustro de San Daniel, es de tipo vegetal en la mayoría de los casos, con estructuras derivadas del capitel corintio, ordenadas simétricamente a lo largo de las cuatro caras de los tambores.

El esquema más numeroso lo constituye unas grandes hojas lisas de forma lanceolada que, centradas en cada ángulo, ocupan la altura de todo el tambor. Entre cada par de hojas aparece una incisión muy delgada, la cual se extiende verticalmente hasta el centro superior de cada cara, donde se puede encontrar, dependiendo del caso que se observe, una flor de seis pétalos ó dos formas almendradas.

Otra composición presenta un seguido de hojas lisas repartidas en dos ringleras. El espacio intermedio que dejan libre, al centro superior de cada cara, lo ocupa una gran piña.

El tema decorativo de la combinación de hojas y piñas, resulta muy frecuente en el románico catalán.

Ocupando dos capiteles de la galería de poniente encontramos un nuevo modelo compositivo, en donde el tambor vuelve a dividirse en dos ringleras de hojas lisas, también de forma lanceolada, presentando un relieve muy bajo. Su particularidad consiste en que de las hojas ligeramente inclinadas hacia delante, penden unos motivos similares a un trébol de tres hojas.

La limitada técnica escultórica y la notable sencillez compositiva, permiten afirmar que son el resultado de un taller local, activo en Girona durante la primera mitad del siglo XIII.

Según Puig i Cadafalch, la austeridad que caracteriza la obra escultórica del cenobio Gironí, está directamente relacionada con la extensión, a partir de finales del siglo XII, siguiendo los preceptos ó reglas cistercienses.

Los Dominios Señoriales en la Penísula Ibérica
Monasterio de Sant Daniel

MONASTERIO DE SANT DANIEL

AUSTERIDAD ARQUITECTÓNICA    

 

 

Por Dª. Cruz Celdrán