Filosofía Islámica Medieval

Por Sebat Nefer

Para poder hacer un estudio, breve, sobre la filosofía islámica en la Edad Media consideramos que la mejor forma es seguir su desarrollo de forma cronológica, pues la Edad Media se inicia, casi coincidiendo, con el comienzo de una nueva religión, el Islam. A partir del siglo IX comienza la disertación o especulación filosófica, metafísica y religiosa del Kalam-el término árabe Kalam significa palabra o discurso-. Podríamos decir que los oradores—mutakallim-- presentaban su religión de forma especulativa y en cierta medida, por sus formas y modos serían el equivalente a nuestros escolásticos, con lo que sería factible llamarlos escolásticos islámicos. La ortodoxia del Islam tenía moldes muy rígidos, sobre todo frente al fatalismo, sin embargo los mutazilitas—grupo de pensadores musulmanes originario de Basora durante el siglo II de la Hégira--, adoptaron una posición contraria pues practicaban y profesaban el concepto del libre albedrío del ser humano, del hombre. El Kalam y sus teólogos, en general, rechazaban la filosofía y sobre todo los conceptos de Aristóteles y sus seguidores, los aristotélicos.

El Kalam por medio de sus dos teólogos mas importantes, Tusí, muerto en 1.273 y Razí, muerto en 1.209, inició la unión o comunión de ellos, del Kalam, y la filosofía de Aristóteles, aunque apartando lo que pudiera ser contrario al Corán.
Dentro del Islam existe una dirección místico-teosófica que es el Sufismo, para el que el mundo es una apariencia, Dios la única realidad y está lleno de un espíritu neoplatónico.
También, el Budismo, al igual que el Sufismo, considera que el camino que anula la personalidad del ser humano a través del éxtasis y de la ascesis consigue la unión mística con Dios.
La filosofía aristotélica, principalmente a través de la interpretación y aclaraciones de los llamados aristotélicos neoplatónicos, seguidores de los postulados de Aristóteles que se basaban en los anteriores de Platón, en mayor medida de Temistio y Porfirio, penetra en los árabes, en los comienzos del islamismo y de su filosofía, por la gran influencia que tuvieron las traducciones de obras griegas, de los clásicos griegos que hicieron bajo el mandato de los Califas Abasidas, los cristianos de Siria, durante los siglos iX y X. Los traductores de mas renombre, de dichas obras griegas, fueron Honain ibn Isba (Johannitius) y Quosta ibn Luga (Costa Beuluca), el escrito de éste último donde diferencia el espíritu del alma, en latín “De differentia spiritus et animae”.
La filosofía árabe en sus inicios presenta un panorama platónico y después cuando se instala el aristotelismo, éste no está exento de una corriente y principios neoplatónicos.

Para referenciar a los mas importantes y grandes filósofos islámicos, debemos hacer una distinción entre lo que sería la escuela occidental cuyo principal foco estaría en la península Ibérica musulmana y la escuela oriental con centro, principalmente, en Bagdad. Parándonos, inicialmente, en la escuela occidental, debemos destacar a Avempace, muerto en 1.138 que nos dejó su libro “Guía de solitarios” donde hace una exposición de la elevación del alma a la unión con el mundo de los espíritus divinos y puros, pero por el camino de la especulación y no el de la mística. Avempace, cuyo nombre en árabe fue Ibn-Badja, nació en la Zaragoza musulmana entre los años 1.080 y 1.085, desconociéndose la fecha exacta, durante su vida residió en varias ciudades del Al-Andalus, al ser tomada por los cristianos su ciudad natal, como Sevilla, Granada, Jaén, Almería y en Fez, Marruecos, donde murió envenenado. Después de muerto tuvo una gran reputación, no solo en el mundo islámico, si no, también entre los cristianos y los judíos. Avempace vivió un momento histórico y propicio para la filosofía y el pensamiento, pues como consecuencia del desmembramiento del Califato de Córdoba, desaparecieron los controles que ejercían los Califas y provocaron una dispersión de intelectuales, consiguiéndose gracias a la misma la creación de otras tantas escuelas de pensamiento, en ciudades como, Toledo, Zaragoza, Badajoz, Almería, etc..

Una gran mayoría de las obras que escribió Avempace, por desgracia, no nos han llegado, y entre las principales podemos destacar los comentarios a las obras de Aristóteles, de Galeno, de Al-Farabi, etc., y su“tratado sobre la unión del intelecto con el hombre” y su “Régimen del Solitario”.
Abubacer o Abentofail, también conocido como Ibn-Tofail, nación en la localidad granadina de Guadix, en el año 1.105, muriendo en el 1.185, tuvo fama como médico, matemático y filósofo, estando muy vinculado con los almohades, de los que fue su médico y llegó, con ellos, hasta ministro. Entre sus obras debemos destacar la llamada “El filósofo autodidacta”, que trata de todas las circunstancias que rodean a la filosofía iluminativa.

Capítulo aparte merece Averroes, que es la forma latina del nombre del más importante de los filósofos islámicos. Nació en Córdoba, en el año 520 de la Hégira y murió en Marrakech en el año 595, igualmente de la Hégira, nuestro 1.198. Su familia gozó de un gran prestigio pues tanto su abuelo como su padre fueron Qadis en Córdoba, destacando su abuelo, también, como jurista. Sus conocimientos fueron realmente enciclopédicos, pues conocía y dominaba Derecho, Medicina, Astronomía y Filosofía. En el año 1.169 fue nombrado Qadi de Sevilla y en 1.182 pasó a ser médico de cámara del sultán almohade Yusuf, con cuyo sucesor Averroes perdió el favor real y fue desterrado a Lucena, dicho destierro duró 27 meses. Averroes es el mas eminente de los árabes aristotélicos, llegando a ser llamado, por los comentarios que realizó de Aristóteles, el Comentador, entre los escolásticos cristianos.

Averroes nos dejó una obra escrita extraordinaria, tanto en calidad como en cantidad, pues nos dejó obras filosóficas, teológicas, médicas, jurídicas y astronómicas.

Podemos destacar los comentarios al “Corpus Aritotélicum” que están estructurados en la siguiente forma:
      --Comentarios menores (Yawami) a obras de Porfirio y sobre todo de Aristóteles.
      --Comentarios medios (Taljisat) igualmente a obras de Porfirio, Aristóteles y Platón.
      --Comentarios mayores (Tafsirat) a la obra de Aristóteles.
También realizó comentarios a Ptolomeo, Alejandro de Afrodisia, Nicolás de Damasco, Galeno, al-Farabi, Ibn Sina e Ibn Bayya.
Realizó tres importantes escritos teológicos:
      --FALS AL MAQAL
      --KASF´AL-MANAHIY
      --DAMIMA

Y el libro de las Generalidades de la Medicina, EL KITAB AL-KULLIYYAT AL-TIBB.

Averroes que representa, en la filosofía árabe, la culminación dialéctica, puede sintetizar su posición, ateniéndose a la filosofía y prescindiendo del ordenado cosmos aviceniano en cuatro postulados elementales:

      --El saber tiene que estar fundado en principios reales.
      --Los principios constitutivos del saber se derivan de verdades elementales.
      --El mundo natural es necesario tal como es y está creado.
      --El mundo natural, como evolución de la naturaleza, es el resultado final.

La filosofía de Averroes fue recogida, respetada y seguida por miembros de la filosofía judaica medieval, principalmente en el siglo XIV por Levi Bergerson y por Moisés Benjossa, que bien podríamos decir que fueron averroístas judíos.

Ibn-Arabi nació en Murcia, el año 1.1.65, un 28 de Julio, correspondiéndose con el 17 de Ramadán del 560h. Disfrutó de sobrenombres como “Revivificador del Islam” y “El maestro más grande”. Siendo niño se traslada a Sevilla, donde efectúa sus estudios y pasa su adolescencia de forma muy acomodada. Es en Sevilla donde, en un momento muy importante de su vida, es introducido por dos mujeres sufíes en el sendero de Allah y con la intimidad de Allah, estas mujeres fueron Fátima de Córdoba y Yasmina de Marchena, lo cual le marcaría no solo el resto de su vida, si no hasta nuestros días.

La primera peregrinación a La Meca la efectuó el año 1.201, cuando ya tenía 36 años de edad, a donde volvería en el año 1.207, no sin haber estado antes dedicado a la enseñanza con un grupo de sufíes andaluces en la ciudad del Cairo. Fue un gran viajante, se estableció definitivamente en Damasco, donde murió el año 1.240, un 16 de Noviembre. Tuvo tanta importancia su figura y fue tal su fama que en el siglo XVI, el Sultán de Estambul, Selim II, mandó edificar, sobre su tumba, una cúpula, siendo, aún, hoy día lugar de peregrinación sufí. Entre sus obras debemos destacar dos, “Fusus Al-Hikam” (Los engarces de la Sabiduría) que es un compendio de reflexión y “Al Futuhat Al Makkiyya” una grandísima enciclopedia sobre el sufismo que consta de 560 capítulos.

En la Escuela Oriental de filosofía árabe con centro en Bagdad debemos citar a pensadores como Al-Kindi, muerto hacia 870, con escritos lógicos y físicos, gran aristotélico que en sus obras realiza la unión de la filosofía, matemática, medicina y astrología, tan extendidas entre los pensadores árabes.

A Al-Kindi le podemos considerar como el primer gran filósofo árabe, vivió en Bagdad y en Basora y fue un protegido de los Califas. A pesar de intentar exponer las ideas de los grandes pensadores de la Gracia clásica, Platón y Aristóteles, se inclina sobre todo por Alejandro de Afrodisia. Su principal obra es el llamado “Tratado sobre el Entendimiento”, en la que distingue cuatro entendimientos distintos que son: entendimiento agente, entendimiento pasivo, entendimiento adquirido y entendimiento demostrativo.
Al-Farabi, muerto en el año 950, escribió un libro de gran conocimiento durante la Edad Media, “ De orto scientiarium” combinando la teoría neoplatónica con la doctrina del “Intellectus agens”, utilizó la lógica aristotélica e intentó eliminar la oposición existente entre el pensamiento aristotélico y la ortodoxia del Islam.. Los historiadores árabes le otorgan, a Al-Farabi, el sobrenombre de “Segundo Maestro”, pues el “Primero”, consideraban que debía ser, sin ningún género de dudas, Aristóteles.
Gran influencia de Al-Farabi tuvo Avicena, muerto en 1.037, uno de los grandes pensadores árabes de todos los tiempos, quiso trabajar el aristotelismo alejándolo del neo-platonismo, fue la principal autoridad sobre medicina en la Edad Media, destacando en sus enseñanzas.

Avicena cuyo nombre árabe fue Ibn-Sina, nació en el año 980 en la ciudad de Afsana, situada en el Turkestán, siendo hijo de un funcionario de la administración pública. Se dice que siendo muy joven curó de una enfermedad al Príncipe de Bujara, ciudad cercana a Afsana, adquiriendo gran fama por ello y viéndose favorecido por las atenciones de dicho príncipe.
Leyó no menos de cuarenta veces la obra de Aristóteles, Metafísica sin llegar a comprenderla, lo cual consiguió cuando estudió la obra y comentarios de Al-Farabi al respecto. Fue un autor muy prolífico pues escribió en torno a unos 250 títulos distintos, tocando materias tan dispares como astrología, física, metafísica, lógica, gramática, teología, etc. Su principal obra filosófica es un compendio compuesto de 18 partes y denominada “Libro de Educación”, siendo un extracto de éste el llamado “Libro de la Salvación”. El entender como objeto primordial el origen de los seres le lleva a otorgar el primer lugar a la Metafísica, habiendo tomado la Escolástica como modelo la clasificación aristotélica de las ciencias, que él divide en filosofía especulativa—Teología, Física y Matemáticas—y filosofía práctica—Ética, Política y Economía.

Muy cercana a su filosofía emerge su mística, la cual da a conocer en pequeños escritos, en los que mediante la concentración de manera contemplativa de las almas en la idea de Dios se aspira al mas alto conocimiento de la verdad, conocimiento esotérico y teofísico.

Algazel, es llamado “restaurador de la fe”, y se considera que es el más grande teólogo del Islam, siendo totalmente contrario a las ideas filosóficas de Avicena y Al-Farabi. En su libro “Las tendencias de los filósofos” expone las doctrinas filosóficas y en su segundo libro “Las contradicciones de los filósofos” contrastan y contradice las ideas filosóficas contrarias a la fe. En otro libro IHYA, Algazel aparece como el más noble y puro místico del Islam, exponiendo la elevación del alma y su unión con Dios por el amor, estando en línea y de acuerdo con las místicas y ascesis cristianas.

Algazel acepta los postulados del Kalam, pero prescinde de sus métodos y declara que las tres máximas creencias que conoce, Dios, Profecía y Juicio Final, solo se pueden alcanzar por una revelación directa de Dios, es decir, se debe vivir y hacer vivir el Islam, no hay que discutir las verdades, hay que hacer vivir y respetar entre los creyentes los principios teológicos.
Una cosa nos debe quedar muy clara, la gran influencia que tuvieron todos estos filósofos y pensadores, influencia que en muchos conceptos, formar y maneras ha llagado hasta nuestros días, unas de forma directa y otras de forma indirecta, pero todas han influido en nuestras vidas. Probablemente, en este escrito, “no estén todos los que son”, pero podemos tener la completa seguridad que “si son todos los que están”.