Entrevista a la Virgen de la Coronada

Por Francisco de Asís Borrego Pineda

Entrevista a la Virgen de la Coronada, en la iglesia de San Martín (Trujillo. Cáceres). Son las 20’30 horas de una calurosa tarde de finales de Agosto. En el templo, reina la paz y la temperatura es muy agradable. La imagen se encuentra en una hornacina en el muro del Evangelio.

Entrevistador:
     Salve Madre.

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Salve Hijo.

Entrevistador:
     ¿Me permites una entrevista para la revista virtual “Cuadernos Medievales”, adscrita al Gran Priorato de España, Priorato Magistral de la O. S. M. T. J.?

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Así que de nuevo los Templarios... adelante.

Entrevistador:
     ¿Por qué me dices “Hijo” con mayúscula?, yo no soy Jesús....

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Pero sí su hermano, recuerda sus palabras. El hombre ha olvidado que es hijo de Dios y que como tal, debe buscar la santidad o en todo caso, abandonar ese materialismo actualbase de su increencia y de su infelicidad, pues le está causando mucho daño.

Entrevistador:
     ¿Significa eso que el hombre es un ser religioso por naturaleza?.

Ntra. Sra. de la Coronada:
     El hombre es un ser creado por Dios; limitado pero con capacidad de elección y en consecuencia, con derecho a equivocarse. Ese malestar que deviene de una elección errónea, no es sino la representación en menor escala del error mayor que puede cometer el hombre y que no es otro que vivir obstinadamente alejado de Dios.

Entrevistador:
     Madre, a lo largo de estas vacaciones, he visitado algunos lugares que tuvieron presencia templaria, como fue Ponferrada; pero al llegar a este templo, he visto esta talla y enseguida he reconocido su origen. ¿Me puedes hablar de ella?.

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Cuando el 25 de enero 1232, Trujillo fue definitivamente conquistada al Islam por el Maestre de Alcántara, ayudado por el obispo de Plasencia y algunos caballeros de Santiago y del Temple, esta talla vino con estos últimos y fue depositada en la ermita de su mismo nombre, -que hoy no existe porque fue destruida por los franceses en 1809 hasta tal punto, que en la actualidad, la portada que era lo más característico que tenía pues se abría en arco de medio punto y estaba decorada con siete cabezas humanas y de animales como era normal en aquella época, hoy forma parte de la chimenea de una finca cercana perteneciente a D. Manuel Tovar.- . En ella se podía leer esta inscripción:

“Mastre Gil dE CullaR M/E FECIT ERA DE MIL E CC/C ANNOS DOZE”. Esta fecha corresponde a la “Era Hispánica (1312)”, siendo el año de 1274 de la Era Cristiana.

     Como puedes ver, la imagen sostiene en su mano derecha lo que parece una alcachofa y viene a significar el fruto de la tierra, símbolo de la vida en ciclo permanente, mientras que con la mano izquierda, sostiene a su Hijo sentado sobre su pierna izquierda que se gira un poco hacia la derecha en actitud de bendecir con la mano derecha levantada. Este desplazamiento es similar al que tiene en la imagen de Santa María la Real de Nájera.

     El Niño está coronado de una corona mayestática, como corresponde a la imagenería tardorrománica, sosteniendo en la mano izquierda el libro cerrado de los Siete Sellos, alusivo a su segunda venida apocalíptica. El libro está cerrado porque ya se ha dicho todo sobre Él, y en Él se han cumplido todas las profecías salvo la de su segunda venida.

Esta imagen ha sido muy procesionada pues a través de su símbolo, el pueblo sentía unaverdadera devoción mariana, procesiones que cesaron el año 1687 por mandato de la constitución VIII del Sínodo de Plasencia que dice: “Que ninguna procesión se haga à iglesia o Hermita, que diste más de media legua del Lugar, salvo a algún Santuario celebre en su tiempo de urgentísima necesidad”. Desde ese año, se perdió el culto en dicha ermita que por cierto, dependió de la Orden del Temple hasta la “extención”. Hoy se encuentra en estado ruinoso lo que queda de ella. (1)

Nota (1) Estos datos han sido extraídos de la obra: Escultura medieval y tardomedieval en la diócesis de Plasencia. de D. Juan Antonio Ramos Rubio.

Entrevistador:
     Madre, ¿qué es una procesión?.

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Según Plotino, filósofo neoplatónico egipcio nacido en Licópolis en el año 204 d. C. Y muerto en Roma sesenta y seis años después, discípulo de Amonio de Sacas, de quien toma enseñanzas que serían la base de su filosofía, “procesión” es una forma especial de proyección y comunicación; pues como dice en su obra “Ennéadas”, -...todos los seres producen necesariamente a su alrededor por su propia esencia, una realidad que tiende hacia lo exterior y depende de su poder actual-. El término indica el modo como las formas de la realidad dependen unas de otras, que es aquello que apuntaba Platón.

     En sentido espiritual, es la proyección de un ser hacia el exterior, de sí mismo sin perder nada de su propia sustancia, de su esencia. Tenemos buen ejemplo de esa irradiación espiritual en la “zarza ardiente pero sin consumirse ante Moisés”.

Entrevistador:
     Eso significa que el pueblo llano le profesaba una gran devoción...

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Recuerda que toda España es mariana; Almudena, Moreneta, Virgen Blanca, del Pilar, del Rocío, Guadalupe, de la Fuensanta...; todas esas advocaciones y otras muchas más, no son sino la manifestación del culto que se resume y tiene en la letra del Magníficat el verdadero motivo de alabanza y que no es otro que el Amor de Dios que ha hecho en mi maravillas al designarme para ser «Theotókos», del griego, Madre de Dios, pues ya en Éfeso, y sobre todo, después de este concilio celebrado en el año 431, donde se condenó el Nestorianismo o la negación de la Maternidad divina; este culto ha ido creciendo en el Pueblo de Dios (Lumen gentium, 66).

     Por otra parte, se debe al Protoevangelio de Santiago la institución de las fiestas de la Natividad, Concepción y Presentación, que contribuyeron a destacar aspectos importantes del Misterio Mariano.

     Sin embargo, hay que tener cuidado pues no en vano, la Iglesia advierte que este culto debe ser siempre inferior al culto a Dios Nuestro Señor o dicho de otra forma, no debe ser si no es en sí mismo la exaltación del Amor de Dios y a Dios. Volviendo al Magnificat, es por eso que termina glorificando a la Santísima Trinidad.

Entrevistador:
     La Santísima Trinidad ha sido a lo largo de los siglos tema polémico...

Ntra. Sra. de la Coronada:
     El hombre se empeña en no dejar a Dios ser Dios y es un empeño vano. Se le conciba como se le conciba, Dios es el que es; si bien es comprensible puesto que la cuestión trinitaria está ligada directamente a la Salvación.

     Es cierto, durante el siglo XI especialmente, hubo mucha polémica con este “tema”, hasta el punto de ser uno de los causantes de la división de la Iglesia entre Roma -Occidente- y Bizancio –Oriente-; división que aún persiste.

Entrevistador:
     ¿En qué consistió esa polémica

Ntra. Sra. de la Coronada:
     El término filioque y su adición al símbolo de Nicea, se usó por primera en vez en la Iglesia española del siglo VI y significa que el Espíritu Santo procede a la vez del Padre y del Hijo y es de su misma naturaleza “Omoousios” en griego, y no fue sino una manera de defenderse de los visigodos arrianos. De España pasó más tarde a Francia, donde Carlomagno la usó para enfrentarse con los griegos a quienes acusó de herejía. Los latinos insistían en que el único principio de unidad de la Trinidad es la “Substantia” y examinaban a la luz de la esencia las relaciones entre las tres personas. Los griegos en cambio, preferían partir de la distinción entre las tres personas (hipóstasis) y pasar de ahí al examen de la unidad esencial y argumentaban que esa procedencia del Padre y del Hijo por igual, tendía a debilitar la «monarquía» del Padre, pudiera “sacrificar” la distinción entre las hipóstasis a la simplicidad divina de la esencia común e implicaba una teología en la cual, la realidad mística del Dios trino quedaba en cierto grado oscurecida por una filosofía de la esencia. (2).

     Fue el Papa Juan XXIII quien dijo que la responsabilidad de la división de la Iglesia Cristiana en dos partes, concierne a ambas partes...

     Nota (2): Extraído del tomo II de “Nueva Historia de la Iglesia”. Ediciones Cristiandad. Huesca. 1983. V.V. A.A.

Entrevistador:
     En la imagen, el Niño esta coronado...

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Esa corona mayestática, como su nombre indica, es símbolo de la Majestad Divina de Nuestra Señor. A menudo se acusa al Temple de promover una especie de sincretismo doctrinal entre las diversas religiones monoteístas y su parte esotérica con el cristianismo; pues bien, ¿puede haber un sincretismo mayor que el que reúne en Si mismo Nuestro Señor Jesucristo?. Jesucristo, es la armonía y la concordancia de Dios con su Obra, porque es Dios mismo y también el hombre. Es por eso que está coronado en Majestad y por eso se gira y adopta esa postura para bendecir.

Entrevistador:
     También muy a menudo, se acusa al Temple de no admitir la Divinidad de Cristo...

Ntra. Sra. de la Coronada:
     No en cuanto a sus orígenes, no te olvides de la leyenda del Sello Templario, pues no es otra que: sic “Sigillum Millitum Cristi”. Si alguna vez hubo tal pensamiento, se debió a la influencia que las grandes religiones monoteístas y su cultura pudieran ejercer durante la convivencia de los cristianos con judíos y musulmanes en Tierra Santa; pues no hay que olvidar que durante ese tiempo, las culturas judía y musulmana atesoraban buena parte de la ciencia y del conocimiento grecorromano perdidos en Europa; aún así, no hay que extrañarse, pues de entre sus propios discípulos hubo uno que le vendió; pero tal y como dice Francisco de Quevedo en su obra Política de Dios y gobierno de Cristo, publicada entre otros, por la revista ARBIL en su nº 75, primera parte, capítulo V, sic: “...Ni para los pobres se ha de quitar al Rey”, y si esto es así para un rey terrenal, ¿cómo ha de ser para el Rey del Cielo?. Evidentemente, en esto hay más de ataque furibundo que de realidad. Por otra parte, no hay que olvidar que recientemente se han descubierto en los archivos del Vaticano un documento por el cual quedaba constancia que el Papado no condenó a la Orden del Temple y si no lo hizo la Iglesia, a pesar de las quejas que hubo –que fueron muchas-, ¿cómo va a condenarles Nuestro Señor a Quien tantos servicios prestaron, prestan y han de prestar?. Esos ataques que poseen muy mala intención, en el mejor de los casos no llegarán a lugar alguno porque carecen enteramente de base; pero además, en la medida en que tratan de desvirtuar la verdad y hacer daño, en esa medida quedan mal parados quienes los llevan a cabo. En este sentido, hay una frase de Tolstoy que viene a decir que “Todos los males de este mundo, lo son porque el hombre se empeña en tratar a sus hermanos sin amor”.

Entrevistador:
     ¿Tan grande fue esa influencia?

Ntra. Sra. de la Coronada:
     Fue muy grande, especialmente para con los Templarios de Tierra Santa, aunque la hubo en todas partes, si bien por ejemplo en España sólo fue cultural a pesar de que aquí hubo grandes místicos judíos y musulmanes y también grandes filósofos, como fue el caso del médico y filósofo andalusí Abubeker –ben- Tofail nacido en Guadix , aprox. 1110 y fallecido en Marrakech en 1180, en su obra: “Risala Hayy ibn Yaqzan fi asrar al-hikma al-masriqiyya ” cuya traducción es “Epístola de Hayy ibn Yaqzan sobre los secretos de la sabiduría oriental”, renombrada por Eduardo Pococke (1604-1691) en Oxford al publicarla 1671 en latín y árabe, -de cuya Universidad fue el primer profesor de árabe-, bajo el título: “Philosophus autodidactus sive Epistula Abi ebn Tophail de Hai ebn Yoddhan”, quien se preocupó de conciliar la “Luz Interior” proveniente de Dios, con el hombre; como así lo hace saber Marcelino Menéndez Pelayo en su discurso de ingreso en la Real Academia Española cuando dice: sic “...El autor (ibn Tofail), que pertenecía a la secta llamada de los contempladores, escribió su libro para resolver el problema de la unión del entendimiento agente con el hombre; pero, a semejanza de su maestro Avempace, en la epístola del Régimen del solitario, llega a la conclusión mística por vía especulativa”.

Entrevistador:
     Pero el hombre puede vivir sin dios. El positivismo...

Ntra. Sra. de la Coronada:
     No, rotundamente no. El hombre puede engañarse y “sustituirle” por otros dioses; incluso a juicio de Walter Benjamín, filósofo marxista alemán, el hombre puede inventarse nuevas religiones como lo ha hecho con la más moderna de todas llamada capitalismo y que tiene al dinero como único dios. Curiosamente, este judío nacido en Berlín reconoce que el materialismo emanado del positivismo es incapaz de dar respuestas y que en toda transformación promovida por la modernidad, por el progreso, sea este industrial, político, cultural, etc. existen víctimas olvidadas que no obtienen sino la indiferencia. Precisamente la Orden del Temple fue una de esas víctimas...

     A juicio de André Malraux, quien dijo hablando sobre el siglo XXI, sic: “...sería el siglo de la religión o no sería en absoluto”, como muy bien recoge Juan Pablo II en su obra: Cruzando el umbral de la esperanza, esto significa que necesariamente, el hombre ha de “volver” a la espiritualidad, pues sólo en la religión puede encontrar la respuesta a las preguntas pro-víctimas que se hacía Walter Benjamín antes de suicidarse en Port Bou (Gerona) en 1940, asqueado de tanta violencia y que la Ciencia por definición, no puede ofrecer. Así pues, únicamente en Dios podemos y debemos mantener la esperanza y más concretamente, en la Resurrección en Dios que pondrá fin a la muerte, como bien dice San Pablo a los corintios (1 Corintios, 15,14).

Entrevistador:
     Madre, esto último nos lleva directamente a Jesucristo...

Virgen de la Coronada:
     Necesariamente tiene que ser así porque Cristo, Dios Hijo de Dios que reina junto con el Padre y el Espíritu Santo es el “enlace” del hombre con el Padre. Él es el “entendimiento agente”, porque a través de Él se llega al Padre y sólo a través de Él, no te olvides de la unión hipostática en Cristo.

     Por cierto, llegados a este punto, hemos de terminar la entrevista porque hay misa a las 21’00 horas. No te olvides de cuanto te he dicho