Entrevista al Poverello de San Francisco de Asís. Primera Parte

Por Francisco de Asis Borrego Pineda

En un caluroso día de Agosto de 1224, un hombre delgado y cubierto con un hábito oscuro, se me acerca y me dice: Paz y Bien, hermano…; sus palabras expresan algo más que un deseo, son una transmisión de la Paz y el Bien de Cristo, Nuestro Señor; de pronto, percibo un raro bienestar, como no lo había conocido nunca…

Animado por tan agradable sensación, le pregunto: ¿quién sois, hermano?. Su respuesta fue la siguiente: Soy el más pequeño de los siervos de Diosy estoy algo cansado. Sentémonos en esa linde al lado del camino.

Su invitación me alegra y me dispongo a conversar con él. A su lado, permanecen unos cuantos que visten igual de pobre…

Entrevistador: Hermano, ¿me permites una pequeña entrevista?.

S. Francisco:El hermano León contestará a todas tus preguntas; ahora disponte a contemplar conmigo la magnificencia de la Creación y en diciendo esto, comienza a predicar a los pajarillos y éstos se le acercan alegres y se posan en él; los trinos arrecian y su música inunda mi espíritu y no puedo menos que sentarme, embelesado por tanta maravilla. Cuando callan los pajarillos y en el silencio del eremitorio de “La Verna”, contemplo la Vida del monte y sus moradores y levantando la cabeza hacia el horizonte, observo el límpido azul celeste y el verdor amarillo pajizo del monte, reseco por la canícula; ya se acercan una pareja de zorros y tres o cuatro conejos, aves de rapiña y algún que otro lobo semioculto; y todos, en un silencioso y extraordinario recogimiento, oímos las palabras del Santo…

S. Francisco a León: Dios se alegra de nuestra venida aeste monte… y prosigue diciendo:“Hermanos, contemplad la presencia de Dios en la Creación; admirad la grandeza de su amor en cada una de sus criaturas. No restéis importancia a las piedras ni a los matorrales; porque ellos, al igual que nosotros, también fueron creados y tienen, como nosotros, en Él, a su Padre. Amad a todas las criaturas como Cristo las amó en la tierra y las ama sentado a la derecha del Padre, pues su palabra y su obra son eternas. Prevaleced en el Amor a Dios contemplando su Grandeza y sabed, que incluso en el estado delas miserias humanas, el hombre es criatura suya…”

Es entonces cuando se me acerca el hermano León y me dice: “Me ha dicho Francisco que quieres hacerle una entrevista, pero él está muy ocupado en su labor apostólica. Yo te responderé por él, porque hay cosas a las que él no te respondería por humildad”.

Convencido de la verdad de sus palabras, comienzo a preguntarle.

Entrevistador: Hermano, es conocida en el mundo entero la humildad en que vuestra Orden vive, pero ¿ha ocurrido recientemente algún hecho significativo en este sentido?.

León ofm: Si, cuando veníamos para el eremitorio, contratamos a un campesino para que Francisco subiera en su jumento al monte y en un momento de la subida, el campesino le dice: “Yo sé quien sois. Procurad sertan bueno como la gente dice…” entonces, Francisco baja del burro y postrándose, le besa los pies.

Entrevistador: ¿Cuáles son los votos perpetuos de la OFM?

León ofm: Pobreza, Obediencia y Castidad y vivirlos conforme al Evangelio.

Entrevistador: ¿Algún hecho extraordinario más durante la subida al monte La Verna?

León ofm: Si, ocurrió que el campesino tuvo sed y pidió agua; Francisco le dijo que un poco más arriba, tras unas rocas, había un manantial de cristalinas aguas. El campesino subió, encontró el manantial y sació su sed. Lo portentoso es que jamás ha habido un manantial en este monte…Cuando el campesino bajó para proseguir la marcha, Francisco le dijo: El Señor ha creado ese manantial para ti.

Entrevistador: Háblame de la espiritualidad franciscana…

León ofm:Podría resumir todo en un consejo: Sigue el Evangelio, vívelo como lo han hecho tantos y tantos hombres de vida ejemplar y sabrás de la espiritualidad franciscana; pero pasemos de lo general a lo particular, que es lo que me pides. Aún así, podría igualmente remitirte a los escritos de Francisco, porque ellos son un exhaustivo compendio de su espiritualidad; no obstante, haré referencia paulatinamente a ellos, conforme vayamos adelante en la conversación. Fíjate en sus “admoniciones”; en la primeradeellas, habladela HUMILDAD del Hijo de Dios que baja al seno de María

-elegida de entre todas las mujeres por sus virtudes-, para hacer realidad la Alianza Nueva y Eterna de Dios con sus criaturas.

Entrevistador: Ya que tocamos en la conversación el “tema” Cristo, háblame de la “Cristología” franciscana…

León ofm: Cristo es el principio y el fin de Francisco, su meta, amada hasta el sacrificio,

su ejemplo permanente, el espejo en donde se mira sin cesar; por eso es que tiene a Cristo muy presente cuando en la admonición tercera, al hablar de la OBEDIENCIA, señala como el mayor signo de Amor de Dios –Él es Dios Hijo- que se hace hombre y renuncia por un breve tiempo a su presencia a la diestra de Dios Padre. De igual forma, Francisco renuncia a su cuerpo y quiere perderlo –y lo pierde- por amor a Dios, pero a cambio, gana la Vida Eterna. Cristo es la presencia personalizada de Dios entre los hombres, nada en Él es finito, nada está contaminado; Francisco trata de seguirle lo más fielmente que puede, por eso es que a veces parece que incurre en tremendas contradicciones, por ejemplo: Francisco ama extraordinariamente la obra de Dios y el hombre lo es, pero castiga su cuerpo mortal con tremendos suplicios, porque sabe que Dios es Espíritu; ama la Vida, pero eso no es óbice para que haga ayunos tan extraordinarios, que podría ser tomado por loco; habla del hermano sol –pronto hará un cántico al hermano sol-, pero eso no es motivo para que deje de salir al monte nevado y como un niño, se revuelque en la nieve…¡Nada de eso es contradictorio!; antes al contrario, todo forma parte de una vida llena de espiritualidad.

Entrevistador:¿Qué ocurrió en San Damián?...

León ofm: Orando en San Damián, tuvo una visión. Cristo crucificado le dijo: “Francisco, repara mi Iglesia que se hunde”…Creyó que se refería al templo donde estaba orando y cómo era rico, pensó que era cuestión de dinero…

Entrevistador: ¿Y no era cierto?

León ofm: Si, pero no en la forma en que Francisco lo entendió; sin embargo, luego de los hechos que se sucedieron a raiz de esta visión, pronto caerán las vendas que le impedían ver, pues romperá con la vida alegre y distendida que llevó hasta ese momento, aunque para ello tenga que romper primeramente con su padre, Pedro Bernardone. Este episodio es en simismo una consagración a la vida eclesiástica y marca el comienzo de su vida entregada a Dios.

Entrevistador:Antes de todos estos hechos extraordinarios, ¿sucedió algo que de alguna forma dejará marcada su vida?.

León ofm: Creemos que sí, pues el día de su nacimiento, su madre Dama Pica, entregó una generosa limosna a un peregrino y éste le anunció que su hijo sería uno de los hombres más buenos de toda la humanidad…

En este momento de la conversación, Francisco que ya ha dejado de predicar, decide seguir subiendo el monte y aplazamos la entrevista hasta mejor momento.