Son las cuatro de la tarde de un nuboso día de invierno; el sol quiere ser testigo de la entrevista y aparece tímido al principio, como quien hace acto de presencia en donde no se le espera... La cita tiene lugar en la antigua calle de Mesón de los Caballeros (hoy, calle Zaragoza), en límite con la antigua Huerta de San Francisco (hoy, Plaza Nueva), en cuyos terrenos se encuentran actualmente el Excmo. Ayuntamiento y la estatua ecuestre de San Fernando entre otros...
Freire:
-¡Salud, salud, salud!, buen hermano, quizás sea la primera vez que tenemos ocasión de hablar después de tantos siglos...-, me dice nada más verme llegar.
Entrevistador:
-Sí, es la primera vez, pero creo que no será la última. Desconocía que antiguamente, esta calle se llamara así: Mesón de los Caballeros...
Freire:
-Eso es lógico; al parecer, las últimas veces que en documentos mercantiles aparece denominada así, datan del siglo XVI. La palabra “Mesón”, es “muy templaria y francesa”, hace alusión a la “Casa común de los templarios” y entre nosotros, “mesa común”;
Entrevistador:
-En el momento de la conquista, ¿Sevilla es un reino taifa?.
Freire:
-Efectivamente; Sevilla y todos los taifas anteriores, son unificados bajo el poder almorávide en 1091, pasando a depender de Marrakech. * Posteriormente, son los almohades los que conquistan desde el sur de Marruecos, todo Al-Andalus, pero tras la decadencia de éstos, vuelven los “segundos taifas”, siendo el último rey islamita de Sevilla, Ab Xataf.
Entrevistador:
-En los textos, se habla del Alfoz sevillano, pero ¿cuál era realmente el territorio que lo formaba?.
Freire:
- Comprendía territorios que hoy pertenecen a otras provincias como Córdoba, Cádiz, Huelva y Badajoz, amén de una buena extensión del sur de Portugal. Aparte del río navegable, Sevilla tenía costa, que hoy conforma la provincia de Huelva.**
Entrevistador:
-¿Fue magnánimo Fernando III al donar territorios al Temple?
Freire:
-En todo caso, no fue tacaño, pues el “compás” sevillano ocupaba una buena extensión de lo que es el centro de Sevilla; ten en cuenta que hablamos de una ciudad medieval en donde no es raro que se alternen edificios con tierras de labor.
Entrevistador:
-Cuando decimos “compás”...
Freire:
-Hablamos de un terreno con jurisdicción propia y circunscrito, dentro de la ciudad en donde residíamos todos los hermanos, incluidos sirvientes y criados; con caballerizas, almacenes y todo lo necesario para el trabajo y la guerra.
Entrevistador:
-¿Dentro de la ciudad, es decir “intramuros”?.
Freire:
-Evidentemente, las Órdenes Militares estábamos junto a zonas amuralladas de la ciudad –por razones obvias-, pero además, nosotros teníamos una salida hasta el puerto y el barrio de los pescadores que comenzaba en la llamada “Calle del Mar”por una enorme laguna que había, -llamada “de la Pajería”- y en cuyos terrenos una vez desecada, se encuentra hoy la Plaza del Molviedro, entre otras.
Entrevistador:
-¿Sólo esas posesiones otorgó el rey?.
Freire:
-Intramuros si; pero fuera de la ciudad, otorgó varias posesiones de mucha importancia, tales como las situadas en la antiguamente llamada “Banda Morisca”, término de Fazialcazar (hoy desaparecida), en las cercanías de Utrera y también en la desaparecida “Tejada la Nueva” en la actual Escacena del Campo. Por otra parte, el rey se mostró especialmente magnánimo con nosotros en la toma de Córdoba, en la cual no tuvimos parte y que sin embargo, nos concedió 330 hectáreas.
Entrevistador:
-Andando el tiempo, ¿alguna personalidad excepcional vivió en lo que fueron posesiones templarias?.
Freire:
-Si; nada más y nada menos que Santa Teresa de Jesús vivió durante un tiempo en una casa que compró su hermano sita en la calle Mesón de los Caballeros (Zaragoza). A la santa no le gustaba especialmente el lugar, porque estaba situado justo al comienzo de la “mancebía”, barrio que nombra así Lope de Vega en sus obras y que comenzó a denominarse así a partir del siglo XV.
Entrevistador:
-¿Cómo fue la conquista de la ciudad?.
Freire:
- Muy laboriosa y después de un largo asedio que se prolongó por espacio de 16 meses. El 23 de Noviembre de 1248, el rey Fernando III entró victorioso al fin; pero fueron necesarias muchas mediadas militares de sitio y estrangulamiento, como las siguientes: El rey dispuso el ejército de forma que estuvieran en cada una de las salidas de la ciudad, la cual disponía para su defensa de siete kilómetros de murallas y torres albarranas; el campamento base se situó en Tablada en donde se construyó un puerto provisional para los barcos que intervendrían en la conquista y además, para impedir el aprovisionamiento de víveres provenientes del Aljarafe. Con anterioridad, se había eliminado esa posibilidad por el norte al conquistarse y asentarse en la sierra las distintas órdenes militares; por el oeste, se pactó con el reino de Niebla para que no asistiera a Sevilla y junto a esto, nuestros hermanos ocuparon Villalba del Alcor –que recibe ese nombre debido a que fue conquistada por freires provenientes de la encomienda homónima situada entre Valladolid y Palencia-, Saltés, Lepe y La Rábida***. Por el sur, era más complicado el sitio, puesto que los “gazules” –caballeros profesionales islámicos-, hacían constantes cabalgadas de hostigamiento; para evitarlo, se tomaron posiciones en las llamadas islas de Captor y Captiel –Isla Mayor e Isla Menor-, y la llamada anteriormente “Banda Morisca” por el sureste. Es famoso el hecho portentoso que acaeció en el actual Cortijo del Cuarto, en Dos Hermanas.
Entrevistador:
-Si, algo he oído al respecto, pero ¿qué sucedió realmente?.
Freire:
-Cuenta una leyenda popular, que a comienzos del siglo XIII, la Reina Doña Berenguele, acudió al monasterio de Oña (Burgos) a orar ante una imagen de Santa María, cuando su hijo, el monarca Fernando III, siendo pequeño, se encontraba enfermo. A la mañana siguiente de la rogativa, el niño había curado milagrosamente. Por ello, San Fernando mostraba gran devoción a esta imagen que llevaba consigo siempre, y mandó hacer una copia para dicho monasterio burgalés; ...Cuenta la leyenda también, (que recogen Ortiz de Zuñiga en sus "Anales..." y todos los autores que el rey acampó en la Torre de los Herberos y más tarde en el Cerro del Quinto (hoy el Cortijo de Cuarto); era principios de verano, estando sus tropas sedientas y agotadas. Mirando la pequeña imagen que llevaba en el arzón de su montura invocó a Santa María con la siguiente expresión:
_"¡Valedme, Señora, Valedme!, que si protegéis esta empresa, que bajo los auspicios del cielo, para honra de Dios y gloria vuestra, acometí un día, yo os ofrezco levantar aquí un santuario, de tan grande beneficio, depositando en el altar el primer trofeo que gane a los enemigos de la fe cristiana y de la patria".
De aquella expresión derivó la advocación VALME. Y tras bajar el cerro donde se encontraba, ordenó excavar diciendo:¡ Si Dios quiere, agua aquí hubiere!.Brotando en ese momento un manantial que sirvió para abastecer a sus tropas, el cual dio origen a la Fuente del rey.

“¡Valedme, Señora, Valedme!, que si protegéis esta empresa, que bajo los auspicios de Cielo, para honra de Dios y gloria vuestra, acometí un día, yo os ofrezco levantar aquí un santuario de tan grande beneficio, depositando en el altar el primer trofeo que gane a los enemigos de la fe cristiana y de la patria” (De aquella expresión derivó la advocación “VALME”). Y tras bajar el cerro donde se encontraba, ordenó excavar diciendo: ¡Si Dios quiere, agua aquí hubiere”; brotando en ese momento un manantial que sirvió para abastecer a sus tropas, el cual dio origen a la actual Fuente del Rey.
Con el tiempo, se instituyó una romería que es la tercera en importancia en Andalucía, después de la del Rocío y de la de la Virgen de la Cabeza en la provincia de Jaén, pero eso es –quizás-, tema para otra entrevista, puesto que la talla de Nuestra Señora del Valme es, a todas luces, una talla templaria y curiosamente, está ubicada en la Parroquia de Santa María Magdalena, en Dos Hermanas, como puede verse si nos fijamos detenidamente, pero eso, ya digo, es tema para otra entrevista, pues dicha romería tiene una historia suficientemente digna como para ser contada.
Entrevistador:
-Háblame de esa talla templaria...
Freire:
- Se encuentra expuesta en el retablo de la capilla del Sagrario, en la citada Parroquia de Santa María Magdalena. Es de autor anónimo –como fácilmente se puede deducir-; su datación es del siglo XIII y su estilo es Gótico. Está tallada en madera de ciprés y junto con la tallas de La Virgen de los Reyes, La Virgen de las Batallas y la Virgen de la Sede, está vinculada a la Conquista de Sevilla y todo el Valle del Guadalquivir.

El tema representado es la Virgen con su hijo en actitud sedente, denominada "Virgen Trono"; esta iconografía tiene antecedentes bizantinos. La escultura se caracteriza por su frontalismo y un cierto hieratismo. También por una falta de comunicación entre madre e hijo, que podría ser consecuencia del mencionado frontalismo o bien porque el escultor no pretende reflejar esta comunicación. De cualquier manera estos rasgos son comunes a todas las esculturas del período que hasta finales del gótico no mostrarán caracteres más humanos. Se presenta a la Virgen con su Hijo, el cual bendice con una de sus manos y con la otra sostiene un pájaro, símbolo del alma cristiana. La Virgen sostiene una rosa en la mano derecha. En su rostro se dibuja una leve sonrisa. Sus ojos son grandes y almendrados, con las cejas arqueadas y la nariz fina. La pieza escultórica se halla tallada en un sólo bloque que presenta cierta desproporción en sus partes como se puede apreciar en el tamaño de las manos de ambas imágenes. Esta característica es común a otras esculturas de la época.
La talla de se sienta en un pequeño sitial. El manto que lleva sujeto al cuello se tercia sobre sus rodillas. Su vestido, que baja hasta mostrar sólo la extremidad del pie derecho, es rojo y el manto azul; ambos están decorados con estofado.
Pero existe también una talla de Santa Ana –igualmente templaria-, que sostiene en su mano derecha una fruta, pero esta imagen es también digna por sí sola de otra entrevista; con lo cual, quedamos emplazados para ella en cuanto gustéis. Ahora debo retirarme porque se acerca la hora de Vìsperas.
¡Salud, Salud, Salud!.
* Véase la “Entrevista en Sevilla a la Giralda”.
** Véase la “Entrevista para un califato”.
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Entrevista en Sevilla a un Templario que se asentó en la ciudad tras la toma por Fernando III el Santo |
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