Entrevistador:
Como sevillana que es, conocerá la historia de la ciudad incluso de antes de su construcción...

Giralda:
Efectivamente, tengo a mis pies sólidas razones para ello, que más adelante revelaré; ahora diré que el nombre de Lulia Rómula Híspalis, le fue puesto por Julio César en virtud de unos poblados palafíticos que había en las orillas del Betis; si bien la ciudad es muy anterior, concretamente fenicia. Cuentan, que Hércules dejó seis columnas de piedra en el lugar en donde más tarde, César fundaría la ciudad. Así pues, la vinculación de Sevilla con el río data de toda la vida... como también data de toda la vida, la dificultad que tienen los andaluces en general y los sevillanos en particular, para la diferente pronunciación de la “V” y de la “B”, pues se dice ya en tiempos romanos, que los capitalinos pensaban que Sevilla debía ser la ciudad más feliz del mundo, pues aquí, vivir -vivere-, equivalía a beber -bibere-. Ese gusto por la vida distendida, sigue impertérrito en el alma sevillana.

Pero no todo era solaz y divertimento, pues ya en aquel entonces, Híspalis era el puerto desde el que innumerables navíos salían cargados con cereales, aceite, aceitunas y vinos en ánforas de manufactura sevillana hacia Roma. Existe un inmenso vertedero romano -Monte Testaccio- en donde aún se pueden ver muchos trozos de cerámica con el sello de los alfareros sevillanos; aunque con el tiempo, la alfarería se localizó básicamente en Triana, cuyo nombre está compuesto con el numeral latino “Tri” tres y el sustantivo íbero “Ana” río, que viene a señalar que en ese lugar, el río tenía tres brazos...

Entrevistador:
¿El nombre de “Giralda”, le viene dado por la veleta giratoria o por la rampa en espiral?

Giralda:
Esa veleta giratoria, se llama Giraldillo y es una figura femenina de bronce que representa el triunfo de la Fe cristiana, teniendo en una mano un escudo y en la otra una palma y da nombre a todo el conjunto; pero esa respuesta, con ser verdad que lo es, es sumamente simple. Junto a esto, quiero resaltar y hacer honor a los arquitectos que me concibieron, me construyeron y me transformaron; pues mis “cimientos” encierran una genialidad, dado que se puede decir queestoy “clavada” ya que el subsuelo arcilloso, arenoso y sumamente húmedo, no hubiera aguantado unos cimientos al uso, razón por la quetienen forma de punta de lanza, por eso digo que estoy clavada. y que en realidad, no soy “una” torre, sino que en mi interior tengo otra y el hueco que hay entre las dos, lo ocupa la rampa por la que el muecín subía a caballo para realizar la “azala”o plegaria sobre los cuatro puntos cardinales...¡cristianos hay que tienen esto muy presente!. El propio rey Fernando III, luego de conquistarme para la cristiandad, subió. A lo largo de la historia, muchos personajes lo hicieron, y esto es algo fuera de lo común y llama mucho la atención puesto que incluso algún escritor ha hecho subir a un personaje suyo a caballo, como Ramón J. Sénder en su obra “La tésis de Nancy”. Ja ja ja ja, perdona que me ría, pero es que estos escritores tienen unas ocurrencias....

 El motivo de esa rampa no fue otro que el evitarle al más anciano y docto de los religiosos musulmanes de Sevilla, la fatiga que habría tenido que sufrir de subir a pie los más de quinientos escalones que hubieran hecho falta para cubrir los casi cien metros de altura y, naturalmente, esos escalones, al igual que la rampa, serían en espiral; girando sobre ese eje interior hacia lo más alto, símbolo de espiritualidad... Esa delicadeza es propia de almas muy sensibles y puesto que hablamos de delicadeza y sensibilidad, en mis cuatro muros exteriores se condensan en la obra de arquitectos y alarifes como Ben Baso y Alí de Gomara todo el saber constructor de un pueblo como el árabe y de una religión como el Islam, a quienes tanto debe la humanidad en general y los españoles en particular, pues no hay que olvidar que a través de ellos llegó a Europa el saber antiguo... Por cierto, no es verdad que el alminar de la Kutubia de Marrakech sea igual a mi, pues yo estoy hecha de piedra y ladrillo, mientras que aquel, lo es de mampostería; no hay más que mirar la sebka de ambas -ornamentación típicamente almohade en forma de red o enjambre de rombos redondeados-, para darse cuenta de ello. Quien piense así, que Dios le conserve el oído, porque la vista ...

Entrevistador:
Así que esa fue la razón por las que hicieron esa rampa., pero dígame, ¿tantos metros de altura en aquellos tiempos?

Giralda:
Hubo un tiempo en que fui la torre más alta del mundo, pero claro está, no podría haber sido de otra forma, ya que fui concebida para ser el alminar de la mezquita mayor de Sevilla, con rango de “califal”, pues la mezquita de Ad Abbás, ocupada hoy por la iglesia colegial del Salvador, se había quedado pequeña. Sólo por haber mandado la construcción de esta mezquita mayor, el sultán almohade Abú Yacub Yusef merece un puesto en la Historia como también lo merece -y lo tiene-, el arquitecto que según la tradición, diseñó esa mezquita mayor, pues no fue otro que Al Geber, de quien se dice que fue el inventor del cálculo algebraico. Pero de aquel imponente monumento, sólo quedamos el Patio de los Naranjos, que era la “shan” o antesala de las abluciones y yo.

Como puedes ver, cada ciudad tiene las torres que se merece.

Eso puede parecer y tal vez lo sea, que los sevillanos nos miramos mucho el ombligo, pero al decir de Antonio Burgos, “...es que Sevilla tiene un ombligo digno de ver...”

Sin ir más lejos, un cordobés nacido en Brazatortas (Ciudad Real) de nombre Antonio Gala, dice a este tenor: “Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo, lo peor es que puede que tengan razón”; pero esto que tiene muchas probabilidades de ser verdad, lo sería ya sin lugar a dudas de no haber sucedido en esta mariana y hermosísima, ciudad tanto despropósito arquitectónico...

Entrevistador:
¿Cómo se pasa de ser un minarete a una de las torres más famosas del mundo?

Giralda:
Ud. disculpe, pero soy algo más que un minarete... Por ejemplo, cuando Ahmed Ben Baso hizo la cimentación, no utilizó piedra de cantera, sino que se sirvió de sillares y estatuas romanas y visigodas junto con grandes cantidades de cal, siendo así que muchas estatuas de estas dos culturas anteriores fueron a parar a un enorme hoyo de cimentación bajo mis pies y junto a esos sillares y estatuas, jambas, frisos y columnas...Tanto es esto así, que incluso hoy pueden leerse inscripciones latinas en piedra en mi exterior, dos metros sobre el suelo y es que, tan esplendorosamente embellecida estaba la ciudad por romanos y godos, que de aquellos, fue la capital de la Bética y finalizando el Imperio, capital de Hispania y una de las once primeras ciudades del mundo y de estos, la capital del reino y en este tiempo,vuelve a ser la ciudad más importante de España. Unos siglos más tarde, sería la ciudad más importante del mundo y si bien no fui testigo de la importancia de la ciudad para romanos y godos, si que lo he sido de esto último.

Ahora bien, digo que soy algo más que un minarete, porque los árabes me daban además, otro uso; concretamente el de observatorio astronómico que a decir verdad, fui uno de los mejores y más afamados. De no ser así, cuando los caudillos árabes Axacaf y Aben Choeb estaban negociando la rendición de la ciudad y del Aljarafe con el rey Fernando III y los árabes quisieron derribarme, el que luego sería el rey Sabio, no se hubiera opuesto con tanta vehemencia, puesto que juró pasar a cuchillo a todos los habitantes de la ciudad si un solo ladrillo me era quitado. En realidad, el tratado fue que Sevilla debería ser entregada con poca o ninguna población musulmana.

Hubo muchos reyes, tanto árabes como cristianos, que se enamoraron de esta ciudad, incluso alguno trajo aquí su corte, pero ninguno la amó tanto como Alfonso X..., ¿comprendes ahora el por qué de la coletilla de “Sabio”?. Bromas aparte, que ya van dos.

Entrevistador:
Se sabe que Sevilla fue sumamente importante durante los siglos XVI y XVII por todo lo relativo a ser el “Puerto de Indias”, pero ¿podríamos ver esa importancia por algún otro motivo?.

Giralda:
¡Naturalmente!. Fíjese bien: En estos tiempos, Suiza es una de las naciones más ricas del mundo; pero lo que no sabe mucha gente, es que en Sevilla, cualquiera que se preciara, o tenía esclavos suizos o era un don nadie. Esto nos lleva otra vez a Roma, pues al igual que en el Vaticano está la Guardia Suiza, mercenarios que datan de 1506, pocos años más tarde, la nobleza sevillana lucía en sus palacios a esos rubicundos suizos... Y no son sólo estos los lazosy similitudes que unen a Sevilla con la Ciudad Eterna; pero eso, que es de mucha importancia histórica, tal vez sea tema para un estudio más detallado y no para una entrevista.

Entrevistador:
Antes que los romanos, estuvieron aquí los cartagineses y antes que los árabes, los godos...

Giralda:
El mejor recuerdo que la ciudad tiene de los cartagineses es que mejoraron la navegación por el río... y sucumbieron al poder romano, pues para someter a los levantisco habitantes al mando del caudillo Istolacio, que se habían sublevado durante la celebración de las bodas de la hija de Amílcar Barca -Himilce- con el general Asdrúbal, necesitaron dos años para doblegar a los celtíberos, culminándose momentáneamente en el 218 a.C.. Una vez pacificada, vuelve a subir hacia el norte y funda Barcelona (Barce, Barcino), derivada del apellido Barca.

 Dos años más tarde, 216 a.C.,un nuevo caudillo turdetano -Galvo-, vuelve a levantarse; es entonces cuando tras necesitar otros dos años para someterle por la fuerza de las armas, pasan a la ciudad a sangre y fuego y no es metáfora pues se han encontrado en sustratos arqueológicos correspondientes a esa época de cambio del dominio cartaginés por el romano, restos evidentes de tal destrucción por el fuego.

Su yerno, introdujo en Sevilla la remonta de elefantes, cosa que los romanos se apresuraron a suprimir desgraciadamente, pues hubiera significado un importante progreso como fuerza de trabajo, con lo que conlleva de aportación económica.

Tanto Amílcar como Asdrúbal acuñaron moneda, habiéndose encontrado didracmas de plata. No se han encontrado de Aníbal.

Entrevistador:
Durante la dominación goda, ¿qué hechos y personajes tuvieron relevancia?.

Giralda:
Esta ciudad también tuvo un importantísimo papel durante el dominio visigodo, pero junto a Hermenegildo, que sería decapitado por su padre Leovigildo por querer condenar la doctrina de Arrio y abrazar el cristianismo; sin duda, lo más importante fueron las vidas de San Leandro y de su hermano San Isidoro. Ellos dos se bastaron para poner en marcha unos cuantos concilios que tuvieron lugar en Toledo, si bien, más tarde, Ruderico que pasó a la Historia con el nombre de D. Rodrigo, contrajo matrimonio aquí con una joven de nombre Eginola, la cual figura en las crónicas visigóticas como “Eginola la de los lindos collares”. Aunque por estas fechas, se había hecho más suave la separación de las tres razas, -hispana, romana y goda-, los nobles seguían despreciando contraer nupcias con mujeres de las otras dos comunidades, pero como ya he dicho antes, lo más importante de la dominación visigoda, fueron las vidas de estos dos santos, pues además de su labor eclesiástica y junto a ésta, fueron las dos luminarias que dieron luz cultural a estos siglos de barbarie. Por citar sólo una obra de cada uno de ellos, diré que el mayor –San Leandro-, es superior en sus escritos a su hermano San Isidoro y tal era su celo por la iglesia, que entre otras cosas,se preocupó de escribir “Deinstitutione virginum et contemptu mundi”, una regla monástica para su hermana Santa Florentina de quien se dice que fue capaz de dirigir más de cuarenta conventos.

  De San Isidoro, sólo diré que fue el autor de la primera enciclopedia que se hizo en el mundo, en donde se recogió si no todo, si mucho del saber de su época. Esta obra lleva por nombre “Originum sive Etymologiarum”. De ella, se han dicho muchas cosas, pero quizás la más representativa sea esta: “ Si unquam res a verbis servata sunt, hoc in Isidori Etymologiis evenit...”cuya traducción es : Si alguna vez, las cosas fueron guardadas por las palabras, eso ocurrió en las Etimologías de San Isidoro”.

Para terminar, hay que decir, que otro hermano, Fulgencio, también fue santo y que todos se distinguieron por la defensa de la divinidad de Cristo frente al arrianismo.

Entrevistador:
Pero además de la religiosidad que siempre ha imperado en Sevilla, podemos hablar del gusto por la vida...

Giralda:
Naturalmente. Retomemos el periodo musulmán de la ciudad. Existió un rey, de nombre Almutamid tan enamorado de la vida y tan culto, que toda su pasión como rey la derrochó componiendo poesía, reuniendo en su corte a sabios y doctores y... guerreando contra los taifas de Córdoba y Badajoz principalmente, ya que tenía la paz firmada con el reino de Granada y era vasallo del rey de Castilla, Alfonso VI.

Entrevistador:
     Antes de llegar aquí, al pasar por el Prado de San Sebastián, he visto un monumento ecuestre al Cid Campeador, ¿qué relación tuvo Mío Cid con Sevilla?

Giralda:
Fue en esta ciudad donde comenzó a labrar la mítica leyenda guerrera un castellano de Burgos, de nombre Rodrigo Díaz de Vivar y, a pesar de que la Historia dice que el rey se enemistó con Rodrigo por hacerle jurar en Santa Gadea que no había tenido parte en la muerte de su hermano, lo cierto es que además de esto, Alfonso VI le tenía ya cierta inquina por la robustez de la nobleza con que siempre se distinguía el que a partir de ese episodio de Sevilla, sería conocido como el Cid Campeador y que puede verse en el Poema de Mío Cid.

Este episodio fue real, que para leyendas -medievales o no-, aquí tenemos una numerosa variedad de ellas, pero creo que eso sería tema de otra entrevista.

Doy por terminada ésta, ya que está por llegar un nutrido grupo de turistas japoneses

Entrevista en Sevilla a... ¡La Giralda!

Por Francisco de Asís Borrego Pineda