En 1074 Rodrigo casó con Jimena Díaz , pariente del rey e hija del Conde de Oviedo , este matrimonio le abre nuevas puertas ya que es llamado por el rey para formar parte de su séquito en viaje a Asturias donde le dá nuevas responsabilidades como juez en la zona.
Tras varios años recibe la orden de cobrar las parias de Sevilla, en un momento delicado para este reino enfrentado con Granada.
Allí está una embajada real al mando del conde García Ordóñez que auxilia al rey de Granada en una incursión en tierras sevillanas.
El Cid trata de evitar la invasión pero es ignorado por su rival en la Corte que junto a las tropas granadinas asolan Cabra.
Al-Mutamid, rey de Sevilla le pide ayuda y el Campeador se enfrenta a los invasores y los derrota, capturando a García Ordóñez, humillándolo al hacerle prisionero y quedándose con sus pertenencias como botín. El favorito del rey le jura odio y le denuncia al rey que comienza a desconfiar de su vasallo.
Pronto cayó en desgracia ante el rey acusado de deslealtad por actuar militarmente por su cuenta en sus feudos fronterizos.
En 1081 marcha al destierro con su mesnada, tropas aguerridas, curtidas y bien pertrechadas, para "ganar el pan" , quedando su familia bajo la protección del abad de San Pedro de Cardeña y marcha poniendo su espada al servicio del rey musulmán de Zaragoza ,al-Muqtadir y después de su hijo al-Mutamin , defendiendo su territorio contra las tropas del reino de Aragón , de el Conde Berenguer Ramón de Barcelona y del rey musulmán de Lérida.
Durante su primer año al servicio de Zaragoza realiza la campaña de Monzón contra el rey de Lérida al-Hayib y Berenguer Ramón de Barcelona tomando dicha fortaleza y auxiliando la de Almenar del asedio de la coalición.
Las tropas del Cid junto a las reales de al-Mutamin plantean la batalla de Almenar y derrotan en un duro enfrentamiento con grandes bajas para los coaligados y capturado el Conde de Barcelona, que sería liberado tras un cuantioso rescate.
El Cid es colmado de honores y riquezas por su nuevo señor y vitoreado por la ciudad, mientras D. Alfonso trata de anexionarse la fortaleza de Rueda que desea liberarse del yugo de al-Mutamin y entregarse a Castilla.
Esta donación se trata de un engaño del gobernador de la plaza que trata de asesinar al rey que y consigue diezmar a los más grandes magnates del reino castellano-leonés en 1083.
Durante esos años de servicio a Zaragoza, efectúa razzias por Morella y también se enfrenta con Sancho Ramírez de Aragón al que vence, captura gran botín e incluso captura grandes personajes de la corte como el obispo de Roda.
Todos estos hechos y victorias le dieron el sobrenombre árabe del Cid (sidi, señor).
Mientras D. Alfonso conquista Toledo en 1085 y tras este importante logro se dirige a Zaragoza, colocando al Cid en la tesitura de enfrentarse a su señor natural, lo que no se produce al mantenerse Rodrigo al margen.
El desembarco de los almorávides en la península, por Algeciras para ayudar a los reyezuelos de taifas, supone un punto de inflexión en esa época, esta solicitud de ayuda se debe a que las tropas de las taifas no tienen la preparación de las cristianas y la única manera de desembarazarse de las parias es que un ejercito numeroso y con distintas tácticas derrote a las caballerías pesadas de los reinos cristianos.
Un gran ejercito compuesto por los almorávides y tropas de las taifas del al Andalus, se enfrenta en Zalaca o Sagrajas en 1086 a las tropas de Alfonso provocando un desastre táctico y de bajas cayendo incluso herido el rey.
Este suceso provocó que Alfonso se planteara su ansia expansionista y tratase de proteger Toledo y su reino en peligro; la necesidad de tropas curtidas le llevo a perdonar a Rodrigo por su vital importancia como escudo del territorio.
Regresa el Cid y recibe la orden de cobrar parias de los reinos de Albarracín y Valencia como de conquistar tierras a musulmanes y almorávides.
El rey le reclama su ayuda para la campaña de Aledo y una polémica demora provoca de nuevo la ira regia.
El rey lo trata de traidor, confisca sus bienes y detiene a su familia (que será liberada más tarde) y lo destierra de nuevo en 1088.
Desalentado por los sucesos se centró en construir un señorío personal en Levante, logrando la protección de fortalezas, sus parias y sometiendo otras. |
Esta situación permite el autoabastecimiento de sus huestes, contratar más aún a costa de asolar las cosechas de la zona.
Se alía con el rey de Valencia, al-Qadir, depuesto rey de Toledo y le ofrece protección frente al Conde de Barcelona de nuevo.
El Cid se enfrenta a las tropas condales en Tebar en 1090 resultando él herido pero capturando al conde y consiguiendo un tratado de amistad personal y un pacto de no agresión.
Varios castillos le deben sumisión: Albarracín, Murviedro (Sagunto), Alpuente, Jérica……consiguiendo elevadas parias.
Entretanto vuelven los almorávides retirados de la península tras Zalaca pero esta vez para deponer a los reyezuelos.
El Cid fortifica Peña Cadiella, su nuevo cuartel general, para contener a los africanos, estableciendo una nueva alianza con Sancho Ramírez de Aragón y el rey de Zaragoza.
Transcurre 1092 y Alfonso VI trata de desalojar al Cid de Valencia y del Levante, en consecuencia el Cid ataca las tierras del conde García Ordóñez, su enemigo en Castilla, gobernador de La Rioja y devasta la zona terriblemente.
Alfonso VI fracasa en su propósito y pensando de nuevo en su reino y sus fronteras con Levante, le perdona definitivamente, Rodrigo vuelve a Castilla.
Valencia aprovechando su ausencia, se rebela, se sacude su protectorado y se somete a los almorávides, muere al-Qadir usurpando el poder el cadí Yafar.
El Campeador regresa para recuperar su área de influencia y comienza tomando Yubayla (Cebolla), la fortaleza que abre las puertas a Valencia.
Después toma los arrabales de la ciudad, tras un largo asedio cae Valencia en 1094, conteniendo las acometidas de los almorávides.
El asedio ha sido penoso para la ciudad, con hambre y enfermedades lo que ha provocado su caída más que las acciones militares que cortaron suministros y asolaron huertas.
El Cid se proclama señor de Valencia, apresa a Yafar y sentencia a muerte, para conservar la ciudad se enfrenta a los almorávides en Cuarte donde diezman a unas tropas superiores en número.
Los almorávides vuelven al ataque contra los ejércitos de Castilla y León y vuelven a derrotar a Alfonso VI en Consuegra, el quince de Agosto de 1097, encontrando muerte en batalla el único hijo varón de Rodrigo, que fue a apoyar a su rey, Rodríguez, dejando al Campeador sin descendiente varón, sin embargo su hija mayor Cristina emparentará con el infante navarro Ramiro Sánchez y serán padres del rey García Ramírez," el Restaurador".
María Rodríguez, segunda hija, hará lo propio con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, "el Grande".
En 1098, el Cid sigue sometiendo fortalezas, agrandando su señorío con Murviedro y Almenara.
Fallece el 10 de Julio de 1099, días antes de la toma de Jerusalén, su sucesora fue doña Jimena que sólo pudo mantener ante los africanos la ciudad hasta 1102.
Don Alfonso ayuda a escoltar a los restos del héroe y su viuda, mientras evacuan la ciudad y la incendian, regresando junto al rey sus tropas y pobladores cristianos a Castilla.
Allí acabada la andanza del guerrero que jamás fue derrotado y respetó a su rey por encima de todo, se dio a su cuerpo reposo en San Pedro de Cardeña.
Sin duda fue el señor feudal con el territorio más amplio en toda Europa, sin ostentar ningún título nobiliario.
Su prestigio le llevó a emparentar a sus hijas con las casas reales de Navarra, Aragón y el condado de Barcelona más tarde.
Su arma, su espada Tizona fue venerada durante la Edad Media en la armería real de Navarra y Aragón.
El Cid, hombre de frontera y prototipo del caballero capitán de mesnada fue antes y después de su muerte. Objeto de glosa literaria e histórica en obras como "El Cantar del mío Cid", el "Carme Campidoctoris" y la" Historia Roderici". |