EL CID CAMPEADOR (C.1040(1050?)-1099) (1)

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Por Nacho Espada

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es un mito hispano de carácter universal y probablemente el mayor de todos héroes guerreros de la historia de España.

Ante todo, Rodrigo Díaz fue una figura compleja, hijo de un infanzón castellano (noble de menor categoría) llamado Diego Laínez, señor feudatario de tierras de fronteras bajo el reinado del rey Fernando I de Castilla y León, responsable de las tierras fronterizas con las tierras del rey navarro y que ocupará Ubierna, Urbel y La Piedra, tras la batalla de Atapuerca (1054), que enfrentó a los dos reyes (con victoria del castellano-leonés). Este caballero es el maestro de Rodrigo en el manejo de las armas y el dominio del caballo.

Cuando muri ó, Rodrigo, se convirtió en Señor de Vivar y de varios feudos ganados por su padre. Por los servicios de éste, entró en contacto con la Corte y se incorporó al séquito de D. Sancho, primogénito del rey, como doncel y más tarde como caballero, acompañándolo en la expedición que realizó a Zaragoza en 1064, al cuál debía protección como receptor de sus parias. Dicha expedición se enfrentó al rey aragonés Ramiro I, hermano de Fernando I , y le derrotó en Graus donde hallaría muerte.

A la muerte del rey D. Fernando, en su testamento repartió sus tierras entre sus hijos: la primogénita Urraca, la ciudad de Zamora, Castilla para Sancho (el segundo con este nombre), Elvira, la ciudad de Toro, León para Alfonso y Galicia para García.

En 1065 Sancho que ya ha heredado Castilla, dirige expediciones a Zaragoza, tiene conflictos en la frontera castellano-riojana, donde Rodrigo Díaz se distingue en sus lídes contra un campeón navarro llamado Jimeno Garcés y es ahí donde logra el apelativo de Campeador con sólo dieciocho años, lo que le valió la admiración y a la vez la envidia y el rencor de los nobles-magnates de los dos reinos.

La muerte de la reina madre de los tres hermanos reyes sucesores de Fernando I, provoca que Sancho, considerado el más perjudicado en el reparto, se enfrente a su hermano Alfonso en Llantada y Golpejera donde lo derrota, distinguiéndose Rodrigo como Alférez Real y portaestandarte de las tropas victoriosas, con sólo veinte años.
Entre las dos batallas, los dos hermanos más poderosos, deponen al tercero, D. García de Galicia y se reparten el territorio galaico para Castilla y León. Tras la batalla de Golpejera, Alfonso de León cae prisionero de Sancho, que lo depone y envía al destierro a Toledo. Urraca, hermana mayor de los reyes, se hace fuerte en Zamora para no rendir pleitesía a Sancho.

Durante el sitio de Zamora, Sancho II fue asesinado por el traidor Dolfos Bellido quedando como heredero Alfonso VI quien vuelve de Toledo, no sin recaer las sospechas de su participación en el magnicidio, hecho jamás probado.

En estos momentos aparece en la leyenda el mito de "la jura de Santa Gadea", en la que Rodrigo pide que jure el rey D. Alfonso que no tiene nada que ver en la muerte de su hermano antes de jurarle vasallaje. Este suceso a todas luces parece ser improbable y es casi seguro que un infanzón por muy prestigioso que fuera es descabellado que planteara tal cuestión.
Rodrigo le jura vasallaje al igual que el resto de nobles de Castilla, aunque ya no tendrá la afinidad ni la confianza que tenía con D. Sancho.

Alfonso VI prescindió de Rodrigo, que pasó al olvido en la Corte y a ocuparse de sus tierras. En 1073, el rey le nombra procurador del monasterio de Cardeña y delegado como juez real, donde en los litigios existentes gana reputación de hombre justo y versado en el Liber Judiciorum.

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