Por Fernando Vázquez Brea
1. Introducción.
Tras la conquista de la ciudad de Sevilla por Fernando III el Santo, este rey hace donación a la Orden del Temple, entre otras, de una casa ("compás"), aparentemente, sin categoría de encomienda, que no ha llegado hasta nosotros y cuya entidad e importancia dentro de la organización templaria no es conocida (1).
Los vestigios de la Orden en Sevilla son, hoy por hoy, nulos. No se reconoce ningún edificio como antigua residencia templaria. Sin embargo, la aportación en hombres de la Orden del Temple a la conquista de Sevilla (2) no fue precisamente despreciable. La fuerza iba comandada por el Maestre Pedro Álvarez Alvito (9). Se elevó a 100 caballeros sobre un total de 1.642. Admitiendo una proporción de 4 a 1 entre los caballeros y los peones, muy normal en esa época, podemos cifrar la aportación del Temple en unos quinientos hombres de armas a los que habría que añadir el personal auxiliar (cocineros, artesanos, etc.). Siguiendo la tradición de todos los reyes cristianos y aunque los castellanos no se prodigaran en donaciones al Temple, está comprobado que San Fernando hizo donación a esta Orden de varias haciendas repartidas por el Aljarafe sevillano.
De igual forma que las otras órdenes religiosas recibieron del monarca casas en Sevilla por su aportación a la conquista, el Temple tampoco quedó excluido, esto sí podemos afirmarlo, del repartimiento sevillano.
La investigación que aquí se inicia, pretende concretar cual fue la ubicación de dicha residencia. Para ello, se parte de varios indicios que se relacionan y describen a continuación. El trabajo no se considera concluido, ni mucho menos, pero creo que es una buena base de partida para posteriores investigaciones. Hoy por hoy, la metodología en la que debe basarse la investigación ha de ser fundamentalmente documental, ya que no parece haber restos reconocibles y, mucho menos, edificios completos a los que les pueda atribuir titularidad templaria.
Espero que esta modesta aportación sirva para despertar la curiosidad y el interés de los lectores a los que, desde aquí, les agradezco cualquier aportación que, en este sentido, puedan realizar.
2. Metodología.
Desde el punto de vista metodológico, nos encontramos en la fase más primigenia de lo que suele ser un estudio de estas características. La investigación se ha basado, casi exclusivamente, en el análisis de la bibliografía disponible, ya que no resulta conocido a nivel popular ningún edificio que, al menos por tradición, haya pertenecido a los Templarios y con tan poca información no parecía procedente, por el momento, una investigación en archivos catedralicios o similares. Hay que tener en cuenta que Sevilla no fue una excepción en la fiebre anticultural que desarrolló el urbanismo de la primera mitad del siglo pasado. Así, muchos edificios de notable tradición histórica desaparecieron con el pretexto higienista de las grandes avenidas y plazas o víctimas de la especulación comercial.
La investigación, en breve síntesis, se ha desarrollado en las siguientes fases:
Captación de indicios. En su desarrollo se ha recopilado cualquier alusión, relación, por remota que sea, leyenda, semejanza, etc., que aporte la más mínima sospecha de la presencia y ubicación de templarios en Sevilla.
Consulta bibliográfica. Aunque tradicionalmente por bibliografía se ha entendido la consulta de fuentes escritas, hemos incluido portales y páginas Web, cosa, por otra parte, habitual en estos tiempos, así como aportaciones o sugerencias de algunos amigos (3).
La fase analítica se ha basado en la comparación de textos, en la determinación de sesgos culturales, ciencia militar y prácticas comerciales de la época, desestimando así alguna de las pistas iniciales y potenciando otras. En algunos casos, una visita al supuesto emplazamiento o el estudio comparado de la cartografía urbana ha facilitado el análisis.
Finalmente, se ha llegado a algunas conclusiones que podríamos calificar de probabilistas y siempre bajo consideraciones racionales.
En posteriores fases intentaremos documentar los lugares seleccionados y mostrados en este artículo, ya que la conclusión final no aporta un único e indiscutible emplazamiento.
1 | 2 | 3 |