Los almogávares ante esta perspectiva, aceptaron a Roger como jefe y el Emperador la propuesta.
En 1303 las tropas desembarcan en Constantinopla, el cuerpo expedicionario consta de unos 7000 hombres, donde desfilan ante el Emperador junto a su hijo el príncipe Miguel.
Constantinopla, atacada desde su creación prácticamente, ya era una sombra de su antiguo poder pero aún tenía belleza y riquezas.
Pronto las tropas almogávares entrarían en acción no sin antes tener una sangrienta pelea con otras tropas mercenarias de Bizancio, los genoveses; estos más numerosos que los almogávares, los provocaron y los catalano-aragoneses demostraron su fama sanguinaria.
Comienzan las batallas relámpago y su primer destino es Anatolia donde un ejercito turco tiene amedrentado a las tropas bizantinas mandadas por el príncipe Miguel, los turcos eran unos jinetes extraordinarios, la mejor caballería ligera existente en esos momentos, eran capaces de disparar sus flechas sin parar las monturas con una alarmante puntería.
En un día los almogávares cubrieron la distancia ante el enemigo y con su banderas, la Senyera, y los colores de D. Fadrique atacaron por sorpresa acuchillando sin piedad a los turcos, según algunas crónicas hasta 8000 turcos perecieron.
Los almogávares lograron una victoria moral para Bizancio pero también la desconfianza y temor del príncipe Miguel.
El cese de las hostilidades momentáneamente provocó que los almogávares se enfrentaran a los bizantinos en la ciudad de Cízico, cuando se acabaron las pagas, endeudándose.
Por motivos de justicia y disciplina, Jiménez Arenós, adalid de Flor, solicitó una solución que no satisfizo Roger y Jiménez renunció a la hueste, marchando con cien almogávares al servicio del duque franco de Atenas.
Las peleas con los mercenarios alanos al mando de Georgios marcan un punto de no retorno de peleas sangrientas que se suceden en diversas épocas de inactividad. Roger cuya generosidad realza su leyenda hace quemar los pagarés de sus tropas que testifican las deudas, estimulando de nuevo la admiración y lealtad de los suyos.
En primavera de 1303 son requeridos para liberar la ciudad de Filadelfia de un poderoso ejército turco, la batalla que enfrentó con los almogávares se realizó en Aulas, donde como siempre acuchillaron a caballos e infantes en ataques en tromba incluso alcanzando al emir al mando lo que provocó una desbandada que acabó en tragedia para los turcos.
Desde entonces son requeridos en las ciudades amenazadas dada su invencibilidad y liberan también Tiria pero tienen la primera baja de importancia, el senescal de Roger, Corberán de Alet.
Pronto se les une un hombre que será otro de los líderes almogávares, Bernat de Rocafort, un duro almogávar que por su destreza y valor se incorpora a su grupo de adalides y aporta al grupo mil almogávares más.
Llegaron a Éfeso y más tarde a Ania donde fueron atacados por los turcos perdiendo por primera vez la iniciativa en el combate; aunque sorprendidos los almogávares no tardaron en reaccionar y al grito de "Via fora" los pusieron en fuga y derrotaron de nuevo.
Todas estas batallas finalizaban en la masacre de las tropas turcas que se les interponían pero no por ello habían conseguido expulsarlos del Imperio ni acabar con sus ganas de revancha y conquista.
Aún tendrían que pelear en una batalla que ocasionaría la derrota definitiva, sería en los Montes Tauros, una zona abrupta conocida como las Puertas de Hierro.
Fue el 15 de agosto de 1304, de Flor ordenó que Rocafort tomara el mando de los almogávares ya que el mandaría la caballería de las tropas expedicionarias, unos 8000 hombres aproximadamente.
Enfrente los turcos posicionaron al menos 30.000 hombres según las crónicas, pese a su inferioridad la inteligencia de sus líderes y la bravura temeraria que hacían gala los curtidos mil batallas y peleas sucias y llenos de cicatrices, consiguieron provocar la mayor derrota conocida hasta entonces : 18000 muertos. Sin duda aquella fué la batalla militar de mejor planteamiento de la compañía. Tras esa victoria los almogávares acantonaron en Gallípoli donde se les unió otro adalid que tendría su nombre en la gesta de los almogávares: Berenguer de Entenza , el hombre que consideró Roger de Flor como su segundo al mando y que se unió a sus huestes con 300 caballeros y 1000 almogávares.
Este incremento de sus fuerzas aumentó la confianza en sí mismo y en sus tropas y propuso al "Basileus" que nombrara a Entenza megaduque , lo que hizo Andrónico quién además nombró a de Flor César del Imperio.
Este título aumentó la desconfianza de su persona a ojos del Príncipe Miguel y la envidia de los generales y nobles de Bizancio.
Este es un punto de inflexión en la relación de los bizantinos con los almogávares , lo triunfal se convirtió en tragedia.
El príncipe Miguel llamó a Roger de Flor para comentarle su deseo de celebrar sus victorias y de realizar un gran banquete de conmemoración. Roger de Flor sin sospechar nada, acude a la cena con una escolta de 1300 hombres entre almogávares y jinetes. Durante la cena irrumpen Giorgios y un grupo de alanos, y es este quién a traición apuñala a Roger por la espalda…..el gran caudillo ha muerto.
Mientras su escolta por sorpresa es atacada por bizantinos y alanos. Sólo unos pocos consiguen huir luchando desesperadamente para ir hacia Gallípoli y relatar la terrible noticia a sus compañeros.
La noticia se extiende por todo el imperio y en diversas ciudades como Constantinopla , Heraclea….etc. las guarniciones de almogávares son exterminadas e incluso en Rodosto son descuartizados y expuestos sus restos en el mercado.
Estos hechos junto la pérdida de su más amado líder y general provoca en los almogávares un sentimiento del más profundo resentimiento hacia sus antiguos patronos y por su deseo de alcanzar con ferocidad la revancha llevan a cabo una serie de acciones de lo más sangriento que recuerda la historia medieval en Europa…..La venganza catalana.
Estas acciones tienen tal trascendencia en la historia de los pueblos del Peloponeso que aún hoy en Grecia se comenta como una de las maldiciones que se pueden echar a una persona, " Ojalá que caiga sobre ti una venganza catalana".
Los almogávares ante esta perspectiva, aceptaron a Roger como jefe y el Emperador la propuesta.
En 1303 las tropas desembarcan en Constantinopla , el cuerpo expedicionario consta de unos 7000 hombres, donde desfilan ante el Emperador junto a su hijo el príncipe Miguel.
Constantinopla, atacada desde su creación prácticamente, ya era una sombra de su antiguo poder pero aún tenía belleza y riquezas.
Pronto las tropas almogávares entrarían en acción no sin antes tener una sangrienta pelea con otras tropas mercenarias de Bizancio, los genoveses; estos más numerosos que los almogávares, los provocaron y los catalano-aragoneses demostraron su fama sanguinaria.
Comienzan las batallas relámpago y su primer destino es Anatolia donde un ejercito turco tiene amedrentado a las tropas bizantinas mandadas por el príncipe Miguel, los turcos eran unos jinetes extraordinarios , la mejor caballería ligera existente en esos momentos, eran capaces de disparar sus flechas sin parar las monturas con una alarmante puntería.
En un día los almogávares cubrieron la distancia ante el enemigo y con su banderas, la Senyera ,y los colores de D. Fadrique atacaron por sorpresa acuchillando sin piedad a los turcos , según algunas crónicas hasta 8000 turcos perecieron.
Los almogávares lograron una victoria moral para Bizancio pero también la desconfianza y temor del príncipe Miguel.
El cese de las hostilidades momentáneamente provocó que los almogávares se enfrentaran a los bizantinos en la ciudad de Cízico , cuando se acabaron las pagas, endeudándose.
Por motivos de justicia y disciplina , Jiménez Arenós, adalid de Flor, solicitó una solución que no satisfizo Roger y Jiménez renunció a la hueste , marchando con cien almogávares al servicio del duque franco de Atenas.
Las peleas con los mercenarios alanos al mando de Georgios marcan un punto de no retorno de peleas sangrientas que se suceden en diversas épocas de inactividad. Roger cuya generosidad realza su leyenda hace quemar los pagarés de sus tropas que testifican las deudas, estimulando de nuevo la admiración y lealtad de los suyos.
En primavera de 1303 son requeridos para liberar la ciudad de Filadelfia de un poderoso ejército turco, la batalla que enfrentó con los almogávares se realizó en Aulas, donde como siempre acuchillaron a caballos e infantes en ataques en tromba incluso alcanzando al emir al mando lo que provocó una desbandada que acabó en tragedia para los turcos.
Desde entonces son requeridos en las ciudades amenazadas dada su invencibilidad y liberan también Tiria pero tienen la primera baja de importancia, el senescal de Roger, Corberán de Alet.
Pronto se les une un hombre que será otro de los líderes almogávares, Bernat de Rocafort, un duro almogávar que por su destreza y valor se incorpora a su grupo de adalides y aporta al grupo mil almogávares más.
Llegaron a Éfeso y más tarde a Ania donde fueron atacados por los turcos perdiendo por primera vez la iniciativa en el combate; aunque sorprendidos los almogávares no tardaron en reaccionar y al grito de "Via fora" los pusieron en fuga y derrotaron de nuevo.
Todas estas batallas finalizaban en la masacre de las tropas turcas que se les interponían pero no por ello habían conseguido expulsarlos del Imperio ni acabar con sus ganas de revancha y conquista.
Aún tendrían que pelear en una batalla que ocasionaría la derrota definitiva, sería en los Montes Tauros, una zona abrupta conocida como las Puertas de Hierro.
Fue el 15 de agosto de 1304, de Flor ordenó que Rocafort tomara el mando de los almogávares ya que el mandaría la caballería de las tropas expedicionarias, unos 8000 hombres aproximadamente.
Enfrente los turcos posicionaron al menos 30.000 hombres según las crónicas, pese a su inferioridad la inteligencia de sus líderes y la bravura temeraria que hacían gala los curtidos mil batallas y peleas sucias y llenos de cicatrices, consiguieron provocar la mayor derrota conocida hasta entonces : 18000 muertos. Sin duda aquella fué la batalla militar de mejor planteamiento de la compañía.
Tras esa victoria los almogávares acantonaron en Gallípoli donde se les unió otro adalid que tendría su nombre en la gesta de los almogávares: Berenguer de Entenza , el hombre que consideró Roger de Flor como su segundo al mando y que se unió a sus huestes con 300 caballeros y 1000 almogávares.
Este incremento de sus fuerzas aumentó la confianza en sí mismo y en sus tropas y propuso al "Basileus" que nombrara a Entenza megaduque , lo que hizo Andrónico quién además nombró a de Flor César del Imperio.
Este título aumentó la desconfianza de su persona a ojos del Príncipe Miguel y la envidia de los generales y nobles de Bizancio.
Este es un punto de inflexión en la relación de los bizantinos con los almogávares , lo triunfal se convirtió en tragedia.
El príncipe Miguel llamó a Roger de Flor para comentarle su deseo de celebrar sus victorias y de realizar un gran banquete de conmemoración.
Roger de Flor sin sospechar nada, acude a la cena con una escolta de 1300 hombres entre almogávares y jinetes. Durante la cena irrumpen Giorgios y un grupo de alanos, y es este quién a traición apuñala a Roger por la espalda…..el gran caudillo ha muerto.
Mientras su escolta por sorpresa es atacada por bizantinos y alanos. Sólo unos pocos consiguen huir luchando desesperadamente para ir hacia Gallípoli y relatar la terrible noticia a sus compañeros.
La noticia se extiende por todo el imperio y en diversas ciudades como Constantinopla, Heraclea….etc. las guarniciones de almogávares son exterminadas e incluso en Rodosto son descuartizados y expuestos sus restos en el mercado.
Estos hechos junto la pérdida de su más amado líder y general provoca en los almogávares un sentimiento del más profundo resentimiento hacia sus antiguos patronos y por su deseo de alcanzar con ferocidad la revancha llevan a cabo una serie de acciones de lo más sangriento que recuerda la historia medieval en Europa…..La venganza catalana.
Estas acciones tienen tal trascendencia en la historia de los pueblos del Peloponeso que aún hoy en Grecia se comenta como una de las maldiciones que se pueden echar a una persona, " Ojalá que caiga sobre ti una venganza catalana".